viernes, 5 de agosto de 2022

RESEÑA Mierda en mis Tacones



Autora: Lorena Pacheco

Autopublicado, 2022
Tapa blanda /Ebook, 302 págs.
Trilogía De Mierda #1
Género: Romance, Comedia, Realista, Contemporánea, Chick-Lit

Cuando el guapo y millonario jefe de Raquel, con el que además se acuesta, le pide que vaya a un pequeño pueblo de Alemania con la misión de abrir un nuevo hotel, ella no puede negarse.

Pronto se dará cuenta de que aquello no se parece en nada a su amada Barcelona. No le quedará más remedio que aprender a lidiar con animales de granja, lugareños de lo más pintorescos y el insufrible encargado de las obras, dispuesto a sacarla de quicio a la mínima ocasión.

Los tacones de Raquel no están hechos para pasearse por el culo del mundo, pero esta chica con carácter y sin pelos en la lengua no se rinde jamás. Le espera una experiencia que pondrá a prueba su fortaleza, pero que la ayudará a encontrarse a sí misma. Porque a veces es necesario llenarte de mierda para conseguir lo que quieres.

A estas alturas seguro que a nadie que lleve un tiempo por aquí le sorprenderá ver de nuevo a Lorena Pacheco entre mis lecturas. Ya son unas cuantas las novelas que he leído de ella (me atrevería a decir que todas las que tiene publicadas) y actualmente está dentro de mi top de autoras preferidas desde hace varios años. De hecho, esta es la tercera vez que leo Mierda en mis tacones y en esta ocasión he podido disfrutarla en forma de lectura conjunta aprovechando que acaba de salir la conclusión de la trilogía. Han pasado ya varios años desde que descubrí a Lorena de casualidad (bendita casualidad) y me llena de orgullo y de toda la emoción de una lectora primeriza cada vez que la veo sacar a la luz una historia más con esa misma ilusión que si acabara de empezar su carrera de escritora. Todo lo que pueda decir de sus novelas se quedará corto así que seré breve: LEEDLAS. Pero si sentís curiosidad por esta historia en concreto, podéis seguir leyendo esta opinión libre de cualquier spoiler y si lo que os llama es conocer su bibliografía, podéis ir directamente al final de la entrada para ver las portadas de sus novelas enlazadas a las reseñas en este mismo blog.

En esta primera entrega de la trilogía "De Mierda" la autora nos regala una de las mejores protagonistas que he tenido el placer de conocer: malhablada, malcriada, caprichosa, soberbia... y resulta que hay que quererla. Raquel es el huracán cosmopolita que llega a un apacible pueblo germano para reconvertir una maloliente y cochambrosa granja en un lujoso hotel rural porque al cretino de su novio (y jefe) se le ha ocurrido mandarla al culo de Alemania como avanzadilla del nuevo proyecto de su multimillonaria empresa. Cuando el jefe de obras se le pone por delante, la destrucción en kilómetros a la redonda con este choque de personalidades arrolladoras es inminente. Sin embargo, poco a poco Burke la va metiendo en el ambientillo campechano, rodeada de animales y lugareños, y la antigua Raquel se baja de sus altísimos tacones para ver un poco del mundo real y cercano que le ofrecen sus nuevos "compañeros de trabajo" tan alejados del glamour de la gran ciudad. Burke es todo lo contrario a ella: tranquilo, apacible, se toma la vida de forma relajada, es considerado y amable, e inevitablemente le va dando lecciones a Raquel desde la condescendencia, pese a que la chica le planta cara con todas sus fuerzas.  La relación que se va estableciendo entre los dos tiene unas bases tan sólidas desde el principio que apenas somos conscientes de la evolución del personaje principal hasta que ya es tarde: la pija de los tacos y los tacones nos cae irremediablemente genial.

Sin grandes contextos ni dramas, todo transcurre en la más absoluta cotidianeidad. Para mí esto es uno de los puntos fuertes de la autora, que sabe sacar una gran historia de las situaciones más normales, con personajes de lo más realistas y con premisas muy simples. Es más, lo que le ocurre a Raquel (que es la premisa de la historia), podría pasarnos a cualquiera: que por motivos de trabajo de repente nos envíen a donde Cristo perdió el mechero y que resulte ser todo lo contrario a nuestro hábitat natural. Raquel tiene el atractivo de ser una solvente mujer capaz de llevar negocios por su cuenta y de levantar lugares con reclamo turístico de la nada. Segura de sí misma, sin pelos en la lengua, con la sensibilidad de un cactus y acostumbrada a la buena vida. Vamos, que me ha robado el corazón con su desparpajo y su capacidad de adaptación. En este sentido, creo que más de uno se sentirá muy identificado con esta protagonista y podrá empatizar fácilmente con todo lo que piensa y dice en voz alta. Porque si hay algo que caracteriza a Raquel es esa lengua afilada e impulsiva que le hace soltar barbaridades por la boca como un aspersor (la chica no para de soltar tacos como un motero de Sons of Anarchy) cuando alcanza el punto de tetera en ebullición. Y Burke solo hace que esa presión aumente porque, aunque Raquel no quiera admitirlo, el granjero le da la réplica exacta a todo lo que suelta y eso la pone más de los nervios. Eso sin mencionar lo bien que le sienta ir por ahí sudando la camiseta entre fardos de paja. 

En cambio, y esto es parte del encanto de la pareja que forman los dos personajes principales aunque la narradora sea ella, Burke enseña lo justo para resultar el tipo de tío misterioso y seguro de sí mismo, y eso es algo que me encanta en cualquier novela con algo de romance: nada de amor a primera vista, nada de ir declarando intenciones y sobre todo, mostrando defectos por todas las partes implicadas. Como compensación, desde la primera escena que comparten Raquel y Burke somos testigos de las chispas, de la tensión, de la pólvora que se ha prendido y avanza página tras páginas. Todas las conversaciones que mantiene la pareja protagonista son geniales y divertidas, llenas de sarcasmo, repletas de pullas sin maldad, interactúan entre ellos mediantes zascas simplemente por el mero placer de quedar por encima del otro y es que solo puedo decir que disfruto muchísimo con las parejas con esa dinámica. Es más, Raquel hace todo lo posible por caerle mal desde el principio, así que desde luego que estamos ante un enemies to lovers por si alguien lo ponía en duda con todo lo que llevo comentado hasta ahora. En definitiva, me ha convencido mucho muchísimo la gran evolución que experimenta la protagonista, que pasa de Rachel a Raquel en todos los aspectos y todas las situaciones que la ayudan a esa evolución. 

En este sentido, el elenco de personajes cumple muy bien su papel alrededor de Raquel aunque les falte algo profundidad y estén algo encasillados desde un primer momento (novio capullo, amiga ingenua, amigo insoportable, granjero buenorro, etc) pero se compensa por el carisma que tienen todos y la mezcla tan atractiva y adorable que resultan ser cuando están juntos. Así que en realidad es muy difícil no caer en los brazos de Alicia con su carácter naíf y su personalidad aniñada, o imposible no dejarnos embaucar por el encanto torpe del bozacas de Adam. De todas formas, esa superficialidad aparente se solventará en las demás entregas, así que podemos ver este libro como la presentación de los secundarios que tendrán más relevancia protagónica en las demás novelas. De hecho, a algunos no es que les falte profundidad en ese sentido, sino que yo personalmente he echado en falta unos minutillos más de guion para ellos, como por ejemplo me ha pasado con los gemelos Axel y Kai, que aquí pasan bastante desapercibidos. E incluso los propios Alicia y Adam merecen unas cuantas intervenciones más porque son adorables y cada vez que abren la boca se reafirman en lo cuquis que son, pero qué poquitas escenas tienen, leñe (de nuevo, repito, en este primer libro). En cambio, un bien merecido protagonismo tiene el insoportable de Pol, el compañero de Raquel, que resulta ser como su versión masculina y rematadamente gay. Un personaje necesario pero inaguantable (sin acritud) al que, y no me cuesta nada reconocerlo, también se le coge cariño. Por no hablar de la vaca Matilda, un pilar fundamental de la trilogía, hacedme caso.

Por lo demás, yo nunca he sido mucho de leer romántica a secas (siempre tiene que haber otro subgénero para que una novela me llame la atención, como romántica histórica, romántica fantástica…) Pero autoras como Lorena Pacheco han ido cambiando esa perspectiva y todos los prejuicios que yo podía tener hace años hacia este género literario. Ahora disfruto sin condiciones de historias que me emocionan, que me hacen reír una y otra vez (en el caso de este libro, hasta tres veces) y todo se lo debo a su estilo incomparable, lleno de humor, de ironías, de conversaciones divertidas, de situaciones surrealistas. La historia se va construyendo sola con un lenguaje directo que fluye entre diálogos, gracias a una pluma ligera que pasa de una escena a otra con agilidad, llevándonos de un encontronazo a otro y que nos mantiene en vilo esperando cuál será el próximo round entre Raquel y Burke. Por todo ello, esta novela se lee en un suspiro, el mismo con el que nos deja al terminar, ya sea de la risa o de la emoción.

9/10

Dicho de otro modo, aquí encontraréis la típica comedia romántica de película de sobremesa pero con el sello inconfundible de una autora que se toma muy en serio el humor, lo que en realidad hace de ella una historia única e inolvidable. Es increíble la capacidad que tiene Lorena Pacheco para hacernos reír con situaciones de lo más absurdo, con personajes pintorescos, extravagantes y entrañables, y con un sentido del humor tan sarcástico y lleno de referencias a la cultura friki actual que la convierte en 100% recomendable. Si lo que buscáis son historias que giren en torno a una pareja central rodeada por buenos secundarios, con tensiones a tope por todas partes y con un crecimiento personal y coherente bien llevado desde el primer capítulo al último, esta novela os encantará y se quedará con vosotros. Y estoy segura de que también se quedará su mensaje: tu hogar está en el lugar más insospechado.




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