Autora: Rolly
Haacht
Editorial: Onyx Editorial, 2019
Correctora: Arantxa Comes
Rústica con solapas / ebook, 570 págs.
Trilogía Amor y
Virtud #3
Género: Juvenil, Realista, New Adult,
Young Adult, Romántica.

1991
Vallon – Utah
Vallon – Utah
Zane ha vuelto a la universidad, ha salido del bucle
de tristeza que la había acompañado durante los últimos años y se ha enamorado.
Louis cree que ha superado el pasado, trabaja sin parar y no tolera que ninguno
de sus hermanos aparezca para darle lecciones de ningún tipo.
Arabia, Jake, Derek y Emily están más dispersos que
nunca. Tendrán que ser capaces de reconocer sus errores para poder avanzar,
aunque no todos lo tengan claro.
Por último, la llegada de Jack y Danielle a la familia
Becker no fue premeditada, pero se han convertido en el soplo de aire fresco
que necesitaban, junto a los nuevos personajes: Pitt, Samantha y Monique, que han
llegado para quedarse.

Después de varios años, llega la tercera parte de la tercera edición de la
trilogía de Rolly Haacht y por fin he podido conocer el final de la historia de
los hermanos Becker. Si no los conocéis aún, podéis ir a las reseñas de los
libros anteriores aquí y aquí, pero para que sea para todos los públicos, no
encontraréis ningún spoiler en esta opinión de Verdad y Perdón. Físicamente es un libro bastante más extenso que
sus predecesores pero en el que la sensación en general es la de tener un ritmo
bastante más pausado que los anteriores y que se dirige lentamente hacia un
punto en concreto en el que la autora ha decidido que tenían que llegar todos
los personajes a los que hemos ido conociendo a lo largo de las tres novelas.
En general, es un buen cierre para una trilogía atípica en la que lo
esencial se disfruta leyendo poco a poco, siendo meros testigos de las vidas
cotidianas de unos personajes que nos han acompañado ya un tiempo y que recorre
los acontecimientos durante varios años desde finales de los años ochenta hasta
principios de los años noventa. En esta ocasión, han pasado unos años desde el final
traumático con el que nos dejó la segunda parte y retomamos la acción de manera
un poco abrupta, descubriendo lo que ha ocurrido durante ese intervalo a través de varias escenas repartidas por toda esta tercera parte y
gracias a los diferentes puntos de vista de los personajes. Con ello no quiero
decir que empecemos completamente perdidos, sino que el motor inicial del libro
es precisamente ir conociendo qué nos hemos perdido y qué ha sido de cada uno
de los hermanos Becker y de Arabia Kurbagh. De esta forma volvemos a conectar
paulatinamente con todos los diferentes caracteres y vamos recordando en qué
punto se quedaron cada una de sus tramas personales.
No digo nada nuevo al afirmar que la trilogía entera es un ejemplo
prototípico de “historia de personajes”. La trama importa, pero no tanto como
las emociones y las conexiones que se establecen entre todos ellos. En
realidad, cada vez que cualquiera de los hermanos Becker se junta para hablar o discutir, los diálogos tienen algo muy especial,
la relación fraternal traspasa el papel y de verdad que la autora sabe
trasmitir muchísimo los distintos sentimientos que se pueden tener hacia un
hermano (si tenéis hermanos, creo que notaréis esos matices y disfrutaréis mucho
de estas partes). Sin ir más lejos, los pensamientos positivos y negativos que
tiene Jake hacia cualquiera de sus hermanos, es algo tan bien llevado y tan
bien descrito en acciones y emociones, que casi diría que el verdadero
impulso de la historia es el amor fraternal, en vez del amor romántico, que parece tener más relevancia en una única pareja principal.
Lo cierto es que hablo por los chicos Becker, porque Zane (la única hermana
y tercera en edad) es un personaje que ha continuado sin convencerme porque la veo
demasiado simple y sin profundidad, como que la trama hubiera quedado igual sin ella,
sustituyéndola simplemente por Arabia como hermana postiza o de acogida. Cierto
es que la relación entre estas dos es parte de la relación de Arabia con los
Becker, pero más allá de eso, la veo más como un personaje puente que actúa
como enlace entre las demás relaciones de Jake con Arabia, de Jake con Derek y de
Jake con Louis, como si fuera el pegamento de todas las demás tramas de las que
Jake es protagonista. Por eso, aunque ella misma se esfuerza por tener su propio
protagonismo, no logra despertar mi interés ni siquiera cuando ha sido la
elegida para acaparar la portada. No es que sea un mal personaje pero desde
luego creo que Louis hubiera tenido incluso más derecho que ella a ese honor por su peculiar
relación con Jake.
Como comentaba en líneas anteriores, el libro tiene bastantes más páginas
que las dos primeras partes pero en realidad la historia se me ha quedado muy
corta en algunos aspectos y demasiado alargada innecesariamente en otros (aunque esto es relativo a las partes de la trama que nos
interesen más a cada lector). Por ejemplo, a mí me han sobrado muchas escenas
familiares, con los nuevos personajes que se suman al extenso elenco o también muchas de las comidas y cenas en las que se juntan. Sobre todo, muchas
escenas de niños. Algunas las veo inevitables e inherentes a la trama, por los
derroteros que empieza a tomar el libro nada más comenzar. Sin embargo, otras
me parecen muy de relleno, pensadas solamente para ablandarnos pero a mí no me mantienen enganchada
con la suficiente intensidad e incluso a ratos me ha podido resultar algo
repetitivo, volviendo varias veces sobre lo mismo pese a que el tiempo en la
ficción pasaba (hay más o menos un año entero entre la primera página y la
última de la novela)
Quizás sea porque en la primera mitad todo se centra en un único tema: cómo va a
retomar Jake Becker su vida donde la dejó cuando para los demás el tiempo sí ha
avanzado. Además, Rolly Haacht utiliza el recurso de enumerar los capítulos mediante
fechas para que seamos conscientes del paso del tiempo, relatando diferentes
escenas puntales para ir tejiendo las tramas y los enredos familiares y
saltando de vez en cuando varios días o alguna semana. Por la parte que le toca
a este libro, como broche para cerrar la trilogía al completo es un final
correcto, muy en la línea que ya conocemos: las historias de los personajes y
las relaciones cuentan más que la trama general o los giros argumentales más o
menos impredecibles. Sin embargo, antes de llegar a todo eso, tenemos entre
manos una novela tranquila (entendiendo tranquila a nivel de narración, porque a
nivel emocional es bastante intensita) con un estilo sencillo y un lenguaje muy
asequible para todos los niveles de lectura con el que se nos muestran las idas
y venidas de una saga familiar que se quedará mucho tiempo en mi memoria.
7/10
En otras palabras, una lectura muy amena, con tramas interesantes y con el
suficiente potencial para hacernos sentir multitud de emociones. La química
entre sus personajes principales es patente y es el verdadero aliciente que
tienen estas novelas. La evolución y el cariz que van tomando los
acontecimientos nos hacen seguir leyendo por pura inercia, ayudados por el
ritmo suave de la narración de forma que, pese al grosor que pueda tener este
tercer libro, en realidad estamos ante una lectura muy rápida y muy
entretenida, y desde luego, muy recomendable para quien quiera pasar un buen
rato enganchado a la familia Becker.
Otros libros de la autora reseñados
en el blog
¿Habíais oído
hablar de esta trilogía?
¿Conocíais a
Rolly Haacht?














