Mis lecturas actuales y Barra de menú




lunes, 30 de diciembre de 2019

RESEÑA Verdad y Perdón. A Destiempo


Autora: Rolly Haacht

Editorial: Onyx Editorial, 2019

Correctora: Arantxa Comes

Rústica con solapas / ebook, 570 págs.

Trilogía Amor y Virtud #3

Género: Juvenil, Realista, New Adult, Young Adult, Romántica.


1991
Vallon – Utah

Zane ha vuelto a la universidad, ha salido del bucle de tristeza que la había acompañado durante los últimos años y se ha enamorado. Louis cree que ha superado el pasado, trabaja sin parar y no tolera que ninguno de sus hermanos aparezca para darle lecciones de ningún tipo.

Arabia, Jake, Derek y Emily están más dispersos que nunca. Tendrán que ser capaces de reconocer sus errores para poder avanzar, aunque no todos lo tengan claro.

Por último, la llegada de Jack y Danielle a la familia Becker no fue premeditada, pero se han convertido en el soplo de aire fresco que necesitaban, junto a los nuevos personajes: Pitt, Samantha y Monique, que han llegado para quedarse.


Después de varios años, llega la tercera parte de la tercera edición de la trilogía de Rolly Haacht y por fin he podido conocer el final de la historia de los hermanos Becker. Si no los conocéis aún, podéis ir a las reseñas de los libros anteriores aquí y aquí, pero para que sea para todos los públicos, no encontraréis ningún spoiler en esta opinión de Verdad y Perdón. Físicamente es un libro bastante más extenso que sus predecesores pero en el que la sensación en general es la de tener un ritmo bastante más pausado que los anteriores y que se dirige lentamente hacia un punto en concreto en el que la autora ha decidido que tenían que llegar todos los personajes a los que hemos ido conociendo a lo largo de las tres novelas.

En general, es un buen cierre para una trilogía atípica en la que lo esencial se disfruta leyendo poco a poco, siendo meros testigos de las vidas cotidianas de unos personajes que nos han acompañado ya un tiempo y que recorre los acontecimientos durante varios años desde finales de los años ochenta hasta principios de los años noventa. En esta ocasión, han pasado unos años desde el final traumático con el que nos dejó la segunda parte y retomamos la acción de manera un poco abrupta, descubriendo lo que ha ocurrido durante ese intervalo a través de varias escenas repartidas por toda esta tercera parte y gracias a los diferentes puntos de vista de los personajes. Con ello no quiero decir que empecemos completamente perdidos, sino que el motor inicial del libro es precisamente ir conociendo qué nos hemos perdido y qué ha sido de cada uno de los hermanos Becker y de Arabia Kurbagh. De esta forma volvemos a conectar paulatinamente con todos los diferentes caracteres y vamos recordando en qué punto se quedaron cada una de sus tramas personales.

No digo nada nuevo al afirmar que la trilogía entera es un ejemplo prototípico de “historia de personajes”. La trama importa, pero no tanto como las emociones y las conexiones que se establecen entre todos ellos. En realidad, cada vez que cualquiera de los hermanos Becker se junta para hablar o discutir, los diálogos tienen algo muy especial, la relación fraternal traspasa el papel y de verdad que la autora sabe trasmitir muchísimo los distintos sentimientos que se pueden tener hacia un hermano (si tenéis hermanos, creo que notaréis esos matices y disfrutaréis mucho de estas partes). Sin ir más lejos, los pensamientos positivos y negativos que tiene Jake hacia cualquiera de sus hermanos, es algo tan bien llevado y tan bien descrito en acciones y emociones, que casi diría que el verdadero impulso de la historia es el amor fraternal, en vez del amor romántico, que parece tener más relevancia en una única pareja principal.

Lo cierto es que hablo por los chicos Becker, porque Zane (la única hermana y tercera en edad) es un personaje que ha continuado sin convencerme porque la veo demasiado simple y sin profundidad, como que la trama hubiera quedado igual sin ella, sustituyéndola simplemente por Arabia como hermana postiza o de acogida. Cierto es que la relación entre estas dos es parte de la relación de Arabia con los Becker, pero más allá de eso, la veo más como un personaje puente que actúa como enlace entre las demás relaciones de Jake con Arabia, de Jake con Derek y de Jake con Louis, como si fuera el pegamento de todas las demás tramas de las que Jake es protagonista. Por eso, aunque ella misma se esfuerza por tener su propio protagonismo, no logra despertar mi interés ni siquiera cuando ha sido la elegida para acaparar la portada. No es que sea un mal personaje pero desde luego creo que Louis hubiera tenido incluso más derecho que ella a ese honor por su peculiar relación con Jake.

Como comentaba en líneas anteriores, el libro tiene bastantes más páginas que las dos primeras partes pero en realidad la historia se me ha quedado muy corta en algunos aspectos y demasiado alargada innecesariamente en otros (aunque esto es relativo a las partes de la trama que nos interesen más a cada lector). Por ejemplo, a mí me han sobrado muchas escenas familiares, con los nuevos personajes que se suman al extenso elenco o también muchas de las comidas y cenas en las que se juntan. Sobre todo, muchas escenas de niños. Algunas las veo inevitables e inherentes a la trama, por los derroteros que empieza a tomar el libro nada más comenzar. Sin embargo, otras me parecen muy de relleno, pensadas solamente para ablandarnos pero a mí no me mantienen enganchada con la suficiente intensidad e incluso a ratos me ha podido resultar algo repetitivo, volviendo varias veces sobre lo mismo pese a que el tiempo en la ficción pasaba (hay más o menos un año entero entre la primera página y la última de la novela)

Quizás sea porque en la primera mitad todo se centra en un único tema: cómo va a retomar Jake Becker su vida donde la dejó cuando para los demás el tiempo sí ha avanzado. Además, Rolly Haacht utiliza el recurso de enumerar los capítulos mediante fechas para que seamos conscientes del paso del tiempo, relatando diferentes escenas puntales para ir tejiendo las tramas y los enredos familiares y saltando de vez en cuando varios días o alguna semana. Por la parte que le toca a este libro, como broche para cerrar la trilogía al completo es un final correcto, muy en la línea que ya conocemos: las historias de los personajes y las relaciones cuentan más que la trama general o los giros argumentales más o menos impredecibles. Sin embargo, antes de llegar a todo eso, tenemos entre manos una novela tranquila (entendiendo tranquila a nivel de narración, porque a nivel emocional es bastante intensita) con un estilo sencillo y un lenguaje muy asequible para todos los niveles de lectura con el que se nos muestran las idas y venidas de una saga familiar que se quedará mucho tiempo en mi memoria.

7/10

En otras palabras, una lectura muy amena, con tramas interesantes y con el suficiente potencial para hacernos sentir multitud de emociones. La química entre sus personajes principales es patente y es el verdadero aliciente que tienen estas novelas. La evolución y el cariz que van tomando los acontecimientos nos hacen seguir leyendo por pura inercia, ayudados por el ritmo suave de la narración de forma que, pese al grosor que pueda tener este tercer libro, en realidad estamos ante una lectura muy rápida y muy entretenida, y desde luego, muy recomendable para quien quiera pasar un buen rato enganchado a la familia Becker.



Otros libros de la autora reseñados en el blog
http://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/11/resena-amor-y-virtud-bajo-prejuicio.htmlhttp://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/12/resena-virtud-y-verdad-quemarropa.html

¿Habíais oído hablar de esta trilogía?

¿Conocíais a Rolly Haacht?

miércoles, 4 de diciembre de 2019

RESEÑA Virtud y Verdad. A Quemarropa



Autora: Rolly Haacht

Editorial: Onyx Editorial, 2019

Correctora: Arantxa Comes

Rústica con solapas / ebook, 460 págs.

Trilogía Amor y Virtud #2

Género: Juvenil, Realista, New Adult, Young Adult, Romántica.


1988

VALLON-UTAH

Un año después del acontecimiento que cambió a los Becker para siempre, sus vidas siguen adelante. Jake y Derek se enfrentarán a sus diferencias en más de una ocasión, Zane tratará de mantener la unidad familiar y Louis tendrá que reencontrarse.

Arabia juzgará todo lo que conoce sobre el amor. Caerá muchas veces, pero seguirá levantándose sola, y tomará unas cuantas decisiones importantes para protegerse, unas con más acierto que otras.

Emily y Emma, esta vez, seguirán las venturas y desventuras de esta familia mucho más de cerca, desde la posición privilegiada que les otorga el apellido Wathson.


Después de haber pasado por la experiencia de la autopublicación y de la reedición de esta trilogía por cuenta de la propia autora, ahora tenemos la suerte de contar con una tercera edición revisada pero, esta vez, gracias al trabajo que hay detrás por parte de Onyx Editorial que decidió que los Becker se merecían estar incluidos en su catálogo. Esta editorial, apostando continuamente por el talento nacional, ha confiado de pleno en Rolly Haacht y en su forma de mantenernos pegados a las páginas de esta historia. Pese a lo sorprendente que pueda ser, ya que al tratarse de una segunda parte suelen ser como la zona más transitoria en las trilogías, Virtud y Verdad. A Quemarropa es muchísimo más adictiva y más profunda que su predecesora. Me he encontrado con un libro en el que pasan bastantes más cosas (de las que no va a haber ningún spoiler en esta opinión) y en el que podemos conocer mucho mejor a los personajes principales con los que nos dejó encariñados la primera parte.

La historia se retoma justo un año después del final de Amor y Virtud. Bajo Prejuicio y sigue la misma línea pausada de narración, con pequeños episodios de la vida de los personajes que ya conocemos, totalmente enlazados, con saltos temporales de semanas o meses con algún que otro altibajo irregular en el ritmo. Sin ser apenas conscientes, poco a poco acompañamos a la familia Becker otro año más con nuevos problemas, nuevas relaciones, nuevos desencuentros y nuevas reconciliaciones. Si conocéis la trilogía o habéis oído hablar de la primera parte, sabréis (y si no os lo comento yo) que la historia se desarrolla gracias a los personajes, que son el interés principal y el fundamento de los tres libros, mientras que la trama sólo es el motor secundario que hace que los conozcamos, los disfrutemos, nos encariñemos o suframos con ellos. No hablaré apenas de la trama en sí por si no habéis leído la primera parte, pero sí comentaré la evolución de algunos personajes, y en esta segunda novela volvemos a coincidir con los hermanos Becker (Derek, Jake, Zane y Louis), las hermanas Wathson (Emma y Emily) y la amiga común de todos, Arabia Kurbagh. El hecho de que haya tantos personajes de golpe puede llegar a abrumar en un primer momento, porque son muchos nombres y conexiones entre ellos, pero la cosa engaña y es menos de lo que parece. Lo que está claro es que esta trilogía es una historia de personajes, así que de personajes vamos a hablar.

Admito que no sé cómo no lo vi venir, porque la portada lo deja bastante claro, pero indudablemente esta es la historia de Jake, el protagonista absoluto de la trama y en realidad pienso que de la trilogía entera porque todo lo que sucede y todos los demás personajes giran en torno a él, en mayor o menor medida. Aunque en la primera parte me resistí muchísimo a su encanto (porque aunque lo cierto es que encanto tiene, hay que saberlo mirar con buenos ojos), en esta novela no he podido aguantar más y lo reconozco: se ha convertido en uno de los mejores personajes que he podido conocer. Su personalidad ambigua entre chico conflictivo-impulsivo-malhumorado y a la vez responsable-introspectivo-maduro, me tiene embelesada. Jake es un personaje muy completo y muy complejo, que tiene todo lo necesario para removerte algo por dentro cuando lees sus pensamientos y sentimientos, aunque unas veces pueden ser ganas de pegarle un puñetazo y otras de darle un abrazo. Así es él, no deja indiferente en ningún sentido, por más que se intente. En el fondo, esa dualidad lo convierte en único y ni siquiera creo que sea un personaje polémico; es decir, tiene un carácter difícil pero no hay dobles lecturas para entender que pueda ser nada más que un personaje súper interesante, muy bien trabajo y construido tridimensionalmente de una forma admirable.

Como os digo, girando como satélites alrededor de este chico están el resto de personajes principales con subtramas propias en paralelo necesarias para seguir siendo testigos de lo que de verdad nos importa: lo que hace Jake, lo que siente Jake y lo que quiere Jake. El resto de personajes van apareciendo de vez en cuando para mantenernos enganchados con lo que les pueda suceder, gracias al narrador omnisciente que sigue sus puntos de vista. Por ejemplo, este el caso de Louis, el menor de los Becker, que pasaba prácticamente desapercibido en Amor y Virtud. Bajo Prejuicio (pero al que yo ya le había echado el ojo)  pero que en esta novela tiene su propia trama merecida. La autora ha conseguido que me encariñe mucho de él, casi tanto como de Jake por el gran parecido de ambos hermanos con su carácter complicado y su dificultad para expresar sus sentimientos de una forma sana, lo que les lleva a tener más de un enfrentamiento debido a la intensidad de sus emociones. En varias ocasiones me lo ha hecho pasar realmente mal por el camino que comienza a tomar y que yo pensaba que había abandonado en la primera parte. Además, su relación con Jake (o sus encontronazos, más bien) es una de las cosas que más me han hecho disfrutar y mantenerme dentro de esta historia.

Por su parte, Arabia se ha ido apagando poco a poco para mí como personaje con el que poder congeniar ya que en un par de conversaciones a mitad de libro echa a perder mi buena opinión de ella y, hasta llegar a ese punto, la evolución que la lleva a tomar las decisiones que toma hace que deje de conectar con ella de golpe. Sé que la historia transcurre a finales de los 80 y que las relaciones se entendían de otra manera pero, no sé, es Estados Unidos, siempre van por delante en libertades y desinhibiciones, y Arabia (a pesar de su procedencia turca) creo que exagera mucho ciertas cosas y se crea traumas donde no los hay (o donde a mí no me parece que los haya). Aun así, sigue siendo una de las protagonistas más relevantes y el desarrollo de su trama es atractivo y muy interesante, más allá de gustos personales o de conexión con el propio personaje. En cambio, pierden peso Derek, el mayor de todos los Becker, y Emily Wathson, que en ocasiones llegan a aburrirme porque realmente lo que les pasa a ellos son acontecimientos que sirven de escenario para abonar la trama de Jake (y esto no es una queja, yo encantada). Si bien es verdad que de entre todos los principales quizás sean los más secundarios, los pobres no tienen mucho más que hacer porque Jake les hace sombra en todo (incluso posible spoiler→en su día más importante quedan eclipsados por LA ESCENA que protagonizan Jake y Arabiafin del posible spoiler y que me sirvió para terminar de convencerme de que este personaje es de lo mejorcito que me he podido encontrar).

Si acaso, Emily Wathson adquiere cierta relevancia hacia el final de la novela y también como puente en uno de los acontecimientos que trastocan las vidas de todos los implicados, pero de nuevo se vuelve poco interesante en contraste con su hermana gemela Emma, que una vez más gira en torno a Jake para mostrarnos un personaje muy evolucionado en relación a cómo conocimos a Emma Wathson en Amor y Virtud. Bajo Prejuicio. Siempre creí que iba a dar mucho juego en la historia y, por suerte, no me equivocaba. Esta chica me encanta porque es odiosa y atractiva a partes iguales, y la mezcla resulta perfecta, con multitud de matices que en más de una ocasión logra sorprendernos con los giros impredecibles en sus reacciones y decisiones. Ahora ha cambiado y sus nuevas circunstancias la acercan contra todo pronóstico a Jake Becker para ofrecernos una nueva relación, con mucha química y una complicidad como pocos de los demás tienen entre ellos. Muy al contrario que su hermana Emily, que al principio hasta me parecía muy mona y un personaje cuquísimo, pero que pierde unos cuantos puntos de interés para mí, porque casi se queda en “hermana de”, “pareja de” o “amiga de”, y no hay mucho más para exprimir.

Llegados a este punto, mejor del final ni hablamos, porque si no lo digiero todavía, menos aún lo voy a intentar comentar. Pero por decir algo: si el final de la primera parte ya me pareció demoledor, este es como para necesitar un desfibrilador. Y no me refiero a que en los últimos capítulos pasen un montón de cosas que cambien la trama totalmente. No, me refiero a las dos últimas páginas que hay que leer unas cuantas veces para comprender (o asimilar) lo que acaba de ocurrir, porque es así de impactante. Adoro esos finales, en serio, soy como una masoquista de finales radicales y este no lo vi venir por ningún sitio (dudo que se pueda ver venir, la verdad). De lo que no tengo dudas es de que la tercera parte promete tenerme con los sentimientos a flor de piel porque la carga emocional con la que termina este libro es inmensa. Por todo ello, creo que Virtud y Verdad. A Quemarropa es una novela adictiva, que aumenta el ritmo de los acontecimientos en comparación con la primera parte y que supone el empujón definitivo para que no podamos parar de leer hasta descubrir qué les ocurrirá a los miembros y allegados de esta familia tan peculiar con la que nos ha encandilado Rolly Haacht con su estilo propio de narración pausada y esa forma tan sencilla de plasmar esta historia que más que leer, nos hace sentir como si estuviéramos visualizando una serie juvenil de los ochenta.

8/10

En resumidas cuentas, una segunda parte superior a su inicio de trilogía en muchos de los aspectos que se nos muestran: evolución de personajes, giros argumentales y desarrollo de una trama más compleja que la que sentaba las bases en la primera parte. Rolly Haacht sabe cómo enganchar pese a que la estructura de la novela no invita a los pequeños anzuelos de misterio para que resulte adictiva a la manera tradicional y, sin embargo, lo es y mucho. Solo puedo terminar recomendando a quienes os quedarais en la primera parte por falta de alicientes que continuéis, porque esto solo mejora; y a quienes no hayáis conocido aún a la familia Becker, aconsejaros que os lancéis porque, de una forma u otra, estos personajes tan completos nos atrapan incluso en su cotidianeidad más absoluta.



Otras novelas de la autora reseñadas en el blog
http://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/11/resena-amor-y-virtud-bajo-prejuicio.html

¿Habíais oído hablar de estas novelas?

¿Conocíais a la autora?