miércoles, 21 de junio de 2017

RESEÑA A-Marte




Autor: Jose Francisco Cortell Fores

Autopublicado, 2017

Tapa blanda / ebook, 356 págs.

Autoconclusivo

Género: Ciencia Ficción, Romántica.


Año 2283, la humanidad ha conseguido crear un emplazamiento permanente e independiente en Marte. Muchos humanos quieren ir a vivir al planeta rojo, pero el Mars Filter, una institución encargada de decidir quién puede y quién no puede viajar a Marte, controla el único medio con el que se puede viajar a él: el ascensor espacial.

David es un estudiante de ingeniería robótica para el desarrollo de la minería de asteroides y su novia Katherine, es una estudiante de biología especializada en terraformación planetaria. David y Katherine son felices y todo les va muy bien hasta que son separados cuando la familia de Katherine tiene que irse a vivir a Marte.


Soy una lectora habitual de ciencia ficción, me encanta en casi todos sus subgéneros (space opera, distopías, acción…) pero quitando las típicas novelas juveniles que últimamente abundan y que tienen todas, casi sin excepción, un ingrediente romántico (como Across the universe, Bajo el cielo eterno…), nunca había leído una novela en la que el romance es lo principal y el contexto sci-fi es lo secundario. Así que cuando el autor de A-Marte me propuso leerla directamente el título ya me llamó la atención porque vi que iba a ser romántica con un ingrediente de ciencia ficción, es decir, al contrario de lo que he leído hasta ahora. Y efectivamente, la trama se desarrolla alrededor de una premisa muy simple y muy de novela romántica: cómo mantener una relación a distancia. En este caso, la distancia es planetaria y la pareja en cuestión se quiere mucho.

Nada más comenzar, ya intuí algo que sabía que no me iba a gustar: la pareja. En unos cuantos capítulos del principio antes de que se produzca la separación obligatoria, consiguieron cansarme de lo empalagositos que son. Es verdad que al tratarse de una relación ya consolidada no podemos ver cómo han llegado a quererse tanto, pero ahí está, se quieren mucho, mucho, mucho y nos queda claro por activa y por pasiva. A mí eso me cansa pronto, primero por que resta emoción a la historia, y segundo porque no te deja conocer a los personajes más allá de su amor hacia el otro personaje (sus miedos se reducen a no ver al otro, su reacciones se basan en lo que haga la otra persona, sus pensamientos sólo se refieren a su pareja, etc, etc). Está bien que haya una pareja en todo esto, si es una historia de amor, pero los personajes deben de ser lo más parecidos a personas reales para que tengan un mínimo de credibilidad para los lectores y para mí ha sido como leer a dos robots programados para hacer lo que les corresponde en la historia: una que se va y el otro que va a su encuentro.

La trama, de hecho, se reduce a eso. David tiene que quedarse en la Tierra después de que la familia de su novia haya sido trasladada a Marte y obviamente decide seguirla. De principio a fin la novela es la decisión de seguirla, la preparación del viaje y el viaje. También es verdad que si sois aficionad@s a la aeronáutica y la ingeniería tecnológica puede que disfrutéis más que yo de esa preparación y ese viaje, porque básicamente asistimos a (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→)la construcción de un cohete espacial y luego vemos cómo pilotarlo (←fin de posible spoiler). Para mí no es que haya sido aburrido porque no lo ha sido, pero al terminar me deja la sensación de no haberme aportado nada dado que no entiendo la mayoría de las cosas de las que se habla.

Por otra parte, el prólogo auguraba algo muy bueno, aportando un contexto científico y futurista con un estilo sobrio y bien cuidado que en el resto de la novela se pierde. Todo lo que no es historia de amor y viaje se diluye y dejamos de ver cómo funciona la sociedad o cómo es la vida en Marte o en la Tierra dentro de casi 300 años. Respecto a esto también le he visto ciertas pegas porque más allá de los avances tecnológicos no se ve la evolución en nada más. Incluso hay algunos anacronismos como por ejemplo que en el año 2283 el chico tenga que seguir invitando a la chica para ser “un caballero” y alguna cosilla por el estilo. Es decir, que sí, estamos en el futuro pero yo no he conseguido verlo. Y repito que toda la parte científica y tecnológica no tiene desperdicio, y de hecho, la idea central de que haya un ascensor que nos lleve directamente a Marte para conectar los dos planetas, me parece de lo más original, pero es que incluso ni con esas he visto el futuro porque prácticamente el ascensor sólo sale de oídas o de palabra y ni siquiera se aprovecha ese filón al basarse toda la historia en (aunque yo no lo creo, el autor considera que esto es posible spoiler→) la construcción del cohete.(←fin de posible spoiler)

Más aspectos que no me han convencido son los personajes en general. Ya he comentado lo azucarada que me parece la pareja principal, pero si hablo de Katherine me quedo corta. En principio se suponía que sería también una de las protagonistas, pero la verdad es que aparece poco y lo poco que aparece es para hacer su papel de chica que echa de menos a su novio. En realidad no la conocemos mucho más y no sé muy bien la edad que tiene pero actúa y habla como si tuviera 13 años. El resto de la pandilla parecido: todos tienen la reacción “normal” de abandonar su planeta e irse todos juntos a que su colega se vaya a vivir con la churri; pero tampoco tienen mayor problema porque como van todos emparejados, seguro que no echan de menos a nadie más así que ya se verá qué hacen todos juntos en Marte. Como veis, esta parte de la trama tampoco me ha terminado de convencer porque creo que no queda justificado para nada, y menos de forma realista.

Además, en cuanto a los personajes, me han parecido todos poco desarrollados, sin pasado ni futuro ni personalidad definida. Y algo que me molesta mucho es que la narración se limite a describirlos llanamente en vez de ir dejando al lector que los conozca poco a poco (por ejemplo, en el primer párrafo en que se presenta a un personaje decir cosas tipo: “es alto, guapo y listo, le encanta comer y tiene un montón de sueños por cumplir”). Este tipo de descripciones también hace que pierda interés en conocer a un personaje porque ya me lo sé prácticamente. Y este recurso empieza en la primera página. Después nos limitamos a multitud de conversaciones (que si hay algo que le ha dado ritmo a esta historia ha sido eso, las muchísimas conversaciones que tiene) en las que los personajes interactúan de una forma muy automática, con respuestas cortas en muchos casos y una mecánica muy sencilla que a mí me ha parecido demasiado infantil. Esto obviamente es cuestión de gustos, porque a mí la verdad es que me gustan las conversaciones más ingeniosas o elaboradas aunque sean de 2 líneas, que conversaciones de 3 páginas en la que casi todo es paja.

Relacionado con esto tengo que comentar las reflexiones y frases “profundas” que hay repartidas por toda la novela. Lo que podría haber llegado a ser un recurso muy positivo para mí se ha convertido en otro punto muy flojo por la manera de llevarlo a cabo. Me explico. Muchas de estas reflexiones están metidas con calzador en conversaciones y en narración, y la más evidente es el discurso final de David en la última página, que no viene a cuento de nada y que parece que si no me lo recita este personaje, el lector es posible que no se haya enterado de la moraleja de la historia. Me refiero a frases muy manidas, tópicas y demasiado metafísicas del tipo: “Lucha siempre por lo que crees”, “No te rindas nunca” o “El amor lo puede todo” que parecen lemas de camisetas y que me parece a mí que eso mismo se puede dar a entender sin que escribirlo literalmente. Pero lo que realmente hace que flojee la utilización de este recurso es su incorporación en la propia narración, porque hace que el libro se convierta en un folleto de buenas intenciones.

Sin embargo, un aspecto positivo que he visto es la introducción de un personaje que no suele aparecer en ninguna novela: Vin. Este chico me ha caído bien desde la primera vez que abre la boca, y añade diversidad al grupo porque tiene cierto grado de autismo que lo hace destacar y lo convierte en especial no sólo en esta novela si no en casi todas. Su peculiar forma de ver el mundo y de entender las relaciones queda muy bien reflejada y lo que es mejor, sin nombrar su particular hándicap más que para presentarlo, de forma que simplemente tenemos que leer cómo piensa, cómo actúa y cómo habla para normalizar su situación y más cuando sus propios amigos lo tratan como lo que es: uno más del grupo sin diferencia alguna.

Por otra parte, respecto a la corrección y dado que se trata de una novela autopublicada, sí que debo decir que no he encontrado ni una sola falta de ortografía, así en ese sentido se agradece muchísimo ese trabajo extra por parte del autor, porque a mí me resulta bastante molesto que me vayan los ojos a la falta de ortografía en vez de a la idea en una frase.

Para terminar, desde luego tengo que destacar como punto negativo más llamativo es que la edición (al menos en físico) deja mucho que desear. Personalmente valoro bastante que la lectura de una novela se me haga cómoda por todos los medios posibles. En este caso, el modo de estructurar los párrafos e intercalar los diálogos es un poco aleatorio. Por ejemplo, los párrafos están tan separados que a veces no sabía si seguíamos en la misma escena o era un cambio de personaje (que normalmente se separa con algún adorno de edición o los típicos tres asteriscos que indican que hay un corte en la narración sin cambiar de capítulo). Y por el contrario, los diálogos no tienen ningún tipo de separación entre párrafos ni sangrías que indiquen que habla un nuevo personaje. Tampoco la guionización de los diálogos es correcta: además de ser incómoda por tener los guiones (las rayitas) en el margen de la página y no en el cuadro de texto, están utilizados de forma incorrecta según los estándares normales de edición. Y otros detalles de edición como que de repente los puntos suspensivos se convertían en un par de guiones cortos (- -) o las páginas impares que están en el interior del libro en vez de estar en las esquinas exteriores (esto personalmente me ponía bastante nerviosa porque suelo leer a menudo según el número de páginas para calcular mi ritmo de lectura). En definitiva, una edición muy descuidada que si no fuera por lo incómoda que me ha resultado, tampoco le daría mayor importancia.


Resumiendo, esta novela no ha sido para nada lo que esperaba y creo que en general mis problemas han sido dos: por un lado, el estilo del autor, que no ha conseguido atraparme en ningún momento; y por otro lado, mis propias expectativas (de las que sólo respondo yo ante mí misma) porque me había generado una idea completamente distinta al leer la sinopsis. He tenido muy en cuenta que se trata de un autor novel y he intentado argumentar bien cuáles son los puntos flojos que veo yo como lectora, pero como no lo puedo evitar, priman mis gustos en mis críticas, así que es posible que donde yo veo un personaje plano el resto de lector@s veáis una construcción más elaborada.

*Como no podía ser de otra manera, agradezco mucho a Jose Francisco Cortell por haber pensado en mí para reseñar su novela en el blog y haberme facilitado un ejemplar, así que aunque yo no haya terminado convencida con su primera novela, espero haberme explicado bien para ayudarle a mejorar en las próximas.

¿Habías oído hablar de esta novela?

¿Qué os parece la premisa de vivir en Marte?

lunes, 19 de junio de 2017

RESEÑA Mierda en mis Zapatillas




Autora: Lorena Pacheco

Editorial: Escarlata Ediciones, 2017

Rústica con solapas / ebook, 478 págs.

Mierda en mis tacones #2

Género: Romántica, Chick-Lit, Realista


La oveja negra ha vuelto a casa, y sus zapatillas aún tienen mucha mierda que pisar.

Cuatro años atrás, Hanna se fugó con un hombre mayor. Ahora regresa con el orgullo herido y la intención de retomar las riendas de su vida. No será fácil. El rechazo de su hermano, la actitud prejuiciosa de los lugareños, y sus propias inseguridades, le harán la vida imposible, incluso cuando un nuevo amor llame a su puerta.

Dependerá de ella ganarse el perdón que añora y lograr reconectar con su pasado. Por suerte, cuenta con la ayuda de Raquel, la novia de Burke, y la mejor terapeuta del pueblo: la vaca Matilda.


Creo que tras haber leído cuatro novelas de Lorena Pacheco y que ninguna de ellas me haya decepcionado, estoy en condiciones de poder declararme fan incondicional de esta autora. No podía perderme la oportunidad de leer su nueva novela desde que salió ya hace unos meses y a la cual dedicamos un book tour en varios blogs, en el que también pude colaborar con esta entrevista a la autora que os enlazo aquí. Mi confianza en ella era tal que me daba igual de quién fuera la historia esta vez. Siguiendo mi tradición, no leí sinopsis, aunque lo único que sabía es que aunque aparecen los personajes principales de la primera parte, Raquel y Burke, y por supuesto todos los demás secundarios, la historia y los protagonistas serían completamente distintos. No es que se trate de una reseña con spoilers, pero hay que tener en cuenta que se trata de una segunda parte. Sin embargo, obviamente la trama referida a los personajes de “Mierda en mis tacones”, en sí ya es un spoiler, pero he evitado por completo hacer spoilers incluso de la primera parte.

Ya en la anterior novela conocemos de oídas a Hanna, la hermana pequeña y "descarriada" de Burke, quien 4 años atrás abandonó precipitadamente el pueblo y a su familia con 18 años para fugarse con un hombre con más del doble de su edad, que a su vez abandonaba cualquier responsabilidad que tuviera. Como suponéis, la cosa no sale bien, así que Hannah termina por agachar la cabeza y volver a casa tragándose el orgullo. Si en Raquel veíamos a la protagonista fuerte y decidida a comerse el mundo, en Hanna tenemos a la protagonista que necesita esa fortaleza porque está decidida a que el mundo no se la coma a ella. Escapar de los errores del pasado y tener que hacerlo sola no es fácil, y menos si todo lo que esperan los demás son explicaciones, cuando Hanna intenta retomar su vida en el punto en que la dejó sin tener que oír reproches de nadie, en un pueblo alemán tan pequeño donde todos se conocen y estos escándalos corren como la pólvora.

Pero cuando llega al pueblo, tiene que lidiar además con el rechazo de su hermano, al que ella misma no puede perdonar porque considera que traicionó su confianza. También tiene que retomar su amistad con su mejor amiga Emma, a la que ocultó toda su historia y no avisó de sus planes de fuga y además se dará cuenta de la cantidad de cosas que han pasado en su ausencia, como por ejemplo, que su familia haya aumentado y que los gemelos Axel y Kai, los dos chicos que trabajan en la granja de Burke, con los que jugaba de pequeña, sigan sin tomarla en serio a pesar de que ha vuelto convertida en una mujer. Frustrada, intenta pasar página trabajando ella misma en la granja gracias a la amabilidad de Raquel, que ahora regenta el negocio y quien le da la oportunidad de ganarse el alojamiento y la comida. Y aquí comienza a liarse todo, porque la granja no es muy grande, son muchos trabajando ahí y el roce hace el cariño.

Sin embargo, para mí, una de las cosas más maravillosas que tiene este libro son las relaciones fraternales y si tenéis la suerte de tener hermanos o hermanas seguro que disfrutaréis mucho de estas escenas. Por una parte, la relación deteriorada de Burke y Hanna ocupa gran parte de la trama y sirve como motor durante la mayor parte de la novela, y no es para menos: tanto uno como la otra tiene muchas cosas que echarse a la cara y ninguno va a dar su brazo a torcer, de forma que sus conversaciones son un tira y afloja por el “te quiero pero no te perdono”. En medio de todo esto, Raquel, cuya paciencia brilla por su ausencia y que no sabe lo que es meterse en peleas de hermanos, intenta poner orden causando todavía más caos.

Por otra parte, la relación entre los dos gemelos es lo más adorable que he leído en mucho tiempo. No me explico cómo dos tiarrones cerca de la treintena y curtidos en el campo pueden ser tan tiernos el uno con el otro mediante unos cuantos empujones y un “qué cabrón eres” de vez en cuando. En serio, son para comérselos más allá de su físico
Como no podía ser de otra manera siendo gemelos, su parecido acaba ahí, porque mientras uno es una especie de antisocial al que hay que tirar de la lengua para que murmure algo, el otro no cierra la boca soltando comentarios subidos de tono y ligando con todo lo que se mueva y tenga tetas (la vaca Matilda en este caso creo que queda descartada, pero no sé yo). Y con estos dos, os podéis imaginar que es normal que la tensión sexual se pueda cortar en el ambiente, porque además tienen tendencia a quedarse sin camiseta y yo a Hanna la comprendo, que una no es de piedra.

Además, algo que de verdad me gusta mucho en las novelas de esta autora es la importancia que le da a la amistad y lo bien que lo refleja en el grupo tan variopinto de amigos de los que se rodean los protagonistas. Alrededor de la pareja central y quitando a familiares, nos reencontramos con el histriónico Pol, y con Alicia y Adam y sus problemillas de pareja, y además conocemos a personajes nuevos como Emma y Otto, los “mejores amigos”. Todos ellos forman un grupo de personas que a pesar de ser secundarios, el peso que tienen en la trama y el desarrollo que experimentan algunos no puede pasar desapercibido. Sin duda yo me quedo con Pol, el cocinero gay con tendencia al desmayo y un nivel de tolerancia al estrés bajísimo, porque es un personaje único, porque te ríes con cada escena en la que interviene y porque a pesar de parecer simplemente el amigo gay y gracioso de los protagonistas, es un pilar fundamental en la relación entre todos ellos. Y además resulta ser el contrapunto entre tanta parejita y sus problemas románticos.


La narración de Lorena Pacheco mejora con cada novela tanto en desarrollo de la historia como en profundidad de las subtramas, pero si hay algo que disfruto muchísimo de esta autora es su estilo desenfadado, sin miedo a decir tacos (por ejemplo, Raquel es incapaz de hablar sin soltar 3 palabrotas en frases de 4 palabras, y bueno, ya veis los títulos de las dos partes), con muchísima ironía en todas las páginas y con una visión en primera persona que nos ayuda enormemente a conectar con los personajes, en este caso con Hanna (aunque todo un detalle en esta novela los capítulos desde el punto de vista de Burke). La novela se lee rápidamente porque todo en ella resulta muy ligero (lenguaje, conversaciones, descripciones…)

También tengo que resaltar la madurez de la trama en esta novela. La autora no se ha limitado a contar una historia romántica con muchísimo humor y grandes dosis de sarcasmo, sino que detrás hay temas mucho más profundos y que a pesar de ser tratados como desarrollo de la trama, están ahí y se agradece mucho que no sean tan evidentes. Más allá de los problemas fraternales por los que pasan Hanna y Burke por culpa de sus malas decisiones hace 4 años, la situación familiar que viven no es de las mejores: su padre sufre una enfermedad degenerativa que en ningún momento se nombra pero que está ahí y es otro de los motivos por los que se siente culpable Hanna tras haberse largado sin más explicaciones. Y otros temas más serios como la relación entre una chica de 18 años con un tipo de casi 40 casado y con responsabilidades, la depresión y la soledad, el miedo a la maternidad… están presentes a lo largo de la novela pero no restan en ningún momento el optimismo y el buen humor que se desprende de esta historia.


Desde luego se convierte en mi novela favorita de esta autora, porque creo que ha ido mejorando con el paso del tiempo y aunque el cambio entre la primera y la segunda parte no sea brutal, sí que se puede apreciar la mayor profundidad de las tramas, de los personajes y de todo el contexto en que se desarrolla la historia. Volver a reencontrarme con estos personajes ha sido menos repetitivo de lo que me esperaba porque realmente no tiene nada que ver con la primera parte a pesar de ser su continuación (más allá de que aparezcan algunos personajes ya conocidos, claro). Sin duda, recomiendo esta novela aunque no hayáis leído nada de Lorena Pacheco, incluso a pesar de ser segunda parte, se podría leer independiente a "Mierda en mis tacones" y luego leer la historia de Raquel y Burke a modo de precuela, por ejemplo.

*De nuevo, es un verdadero placer que Escarlata Ediciones cuente conmigo para leer la nueva novela de una de mis autoras favoritas. Gracias por el envío del ejemplar y por la oportunidad. Además Lorena Pacheco ha sacado tiempo para ir comentando con las participantes de la lectura conjunta organizada por La Obesión de Naya, a través del hashtag #YoLeoMierdaEnMisZapatillas en Twitter, en el que podréis ver también mis impresiones y las de mis compañeras de lectura. Así que infinitas gracias Lorena, por ser siempre tan cercana.

Otras novelas de Lorena Pacheco reseñadas Click en las portadas

http://enmitiempolibro.blogspot.com.es/2017/02/resena-reset.htmlhttp://enmitiempolibro.blogspot.com.es/2017/02/resena-mierda-en-mis-tacones.html


¿Conocíais a esta autora?

¿Habéis leído esta o alguna de sus novelas?

viernes, 16 de junio de 2017

RESEÑA Sangre Vikinga





Autora: Cristina Valero
Autopublicado, 2017
Tapa blanda / ebook, 252 págs.
Autoconclusivo
Género: Histórico, Romance.
Elian es la hija ciega del Conde de Sheriland (Germania siglo IX). Su madre quiere meterla en un convento de clausura y evitar así que sea una carga para la familia. Ella se resigna a una realidad que no quiere y de la que cree que no puede escapar. El hermano del Conde, desaparecido desde hace años, era misionero en las tierras del norte. Cada poco tiempo enviaba cartas donde contaba anécdotas y curiosidades de esa cultura tan distinta a la suya.
Para honrar su memoria, el Conde le regala un esclavo norteño a su hija, encargándole que sea su guía y su protector hasta que ingrese en el convento. Pero su intención es otra muy distinta. Durante la estancia del esclavo Jens, Elian descubrirá que es capaz de hacer cosas como tirar con arco, nadar y montar a caballo con total libertad. Aprenderá a valorarse como mujer, a tomar sus propias decisiones y descubrirá las delicias del amor correspondido.
Hazañas que conllevarán un cruel castigo. Viajes, batallas, secretos y traiciones se interpondrán en su camino. ¿Lograrán Elian y Jens superar los obstáculos que les impiden estar juntos?
Me encantan los vikingos en general y todo lo que tenga que ver con la cultura nórdica, así que entenderéis que no pudiera negarme a leer esta historia cuando su autora me ofreció reseñarla. Había leído una única reseña previamente y partía con expectativas bastante altas, porque aunque sabía que primaba el romance sobre cualquier otra trama, el hecho de que la protagonista sea una chica invidente en la Alta Edad Media, con las dificultades añadidas que eso conlleva, le da un plus a la novela que otras de la misma temática no tienen. Aun así, decidí ir un poco cautelosa porque no tenía todas conmigo que esta historia fuera lo que yo me esperaba.
Ya sabía que esta iba a ser una historia de amor entre una chica noble de Germania y su esclavo nórdico (algo que ya me rechinaba desde la sinopsis). Elian es una chica ciega que lucha por encontrar su lugar en el mundo superándose a sí misma y demostrando cada día a los demás de lo que es capaz. Aún así, su padre Darsus considera que necesita una especie de asistente para que la ayude con tareas como bañarse. Este tema me pareció un poco insostenible teniendo en cuenta la época de la que estamos hablando: que un padre medieval elija a un guerrero vikingo caído en desagracia y apresado para que ayude a la más “desvalida” de sus hijas nada menos que a cambiarse de ropa y a bañarse (entre otras cosas) en vez de elegir a una doncella como Dios manda. Pero bueno, sin esto, no tendríamos trama.
Por otra parte, Jens, ese vikingo sumiso y dócil que hace todo lo que se le dice y trata con muchísimo respeto a sus captores tampoco es que haya terminado de convencerme. Simplemente no he terminado de conectar con él porque yo esperaba ver al guerrero que supuestamente es, al vikingo curtido en el norte y que al menos tenga un mínimo de resquemor hacia quienes han acabado con su pueblo en Suecia y lo han hecho esclavo. Pero no, resulta que se muestra manso y obediente, y además muy diplomático cuando su tarea más peligrosa es ayudar a montar a caballo a una chica ciega. Obviamente, entre tarea y tarea y tras unas (pocas) conversaciones, entre los dos surge algo más que evidente.  No digo que los vikingos no fueran cariñosos a su modo, pero Jens creo que se pasa de romántico en casi todas las escenas que comparte con Elian y puede que por eso la novela me haya resultado más empalagosa de lo que realmente es, pero supongo que esto es cuestión de gustos.
En cuanto a los demás personajes a destacar, tanto sus virtudes como sus defectos acaban siendo sus mayores fallos para mí. Por ejemplo, la madre de Elian, Caillean, una mujer medieval también de cerebro medieval, temerosa de Dios, que sólo tiene como meta en la vida meter a Elian en un convento por ser una inútil con su ceguera. Un personaje odioso se mire por donde se mire de principio a fin. Quizás tan odiosa que no resulta creíble. Ni siquiera Cercei Lannister es tan despreciable. Y como contrapunto aparece el padre comprensivo con su hija, a la que no obligaría a casarse con quien no quiera ni la llevaría al convento, pero que de tan comprensivo que es, también pierde credibilidad teniendo en cuenta que se trata de un señor noble en plena Edad Media. Respecto a la hermana de Elian, Cárdigan, debo de decir que aunque en un principio la encasillé como la típica amiga salida de la protagonista que sólo piensa en enrollarse con tíos, finalmente ha sido de las más plausibles y mejor construidas de todos los personajes desde mi punto de vista, y la más sorprendente porque parece un chica muy actual con una mentalidad nada acorde con su tiempo.
Otra cosa que no ha terminado de encajarme es cómo empieza la relación entre Elian y Jens. De nuevo creo que esto también es muy relativo, porque de hecho hay quien piensa que no es así, pero para mí ha sido un instalove de manual. No se puede decir que haya sido amor a primera vista por razones obvias por parte de Elian, eso es verdad, pero prácticamente desde la primera página en la que aparece Jens, a través de los ojos de Cárdigan, la hermana desinhibida de Elian, se intuye la atracción física que va a haber entre los dos (además de por los comentarios salido de tono de Cárdigan) por las primeras escenas que comparten ambos con todos los estremecimientos y escalofríos que sufre Elian al tocar el torso de Jens en los primeros capítulos. Y además, si con esto no fuera evidente, cada uno de ellos se encarga de dejar claro al lector lo que siente por el otro antes incluso del 20% de la novela. Repito que esto es muy subjetivo, pero para mi gusto personal es algo negativo porque hizo que perdiera completamente el interés en la relación amorosa de los protagonistas.
Así que lo que hice fue interesarme más por la parte histórica para poder disfrutar. El contexto general de la novela es realmente muy bueno: las incursiones norteñas por allá por el siglo IX, las luchas constantes por el poder de las costas entre los diferentes tipos de vikingos y una familia real nórdica que intenta llegar a acuerdos con los cristianos más razonables para evitar más derramamientos de sangre (aunque en esto de nuevo, me falla algo, dado que les encantaban las batallas).
En mi opinión, con todas estas premisas la novela se queda bastante corta, porque como ya he comentado, la historia se centra demasiado en la historia de amor y deja bastante de lado todo esto (aquí otra vez, cuestión de gustos). Es más, casi toda la novela transcurre a través del punto de vista de Elian y sólo gracias a unas cartas que envía su tío monje afincado en un asentamiento sueco podemos ver por dónde van todas estas luchas de poder. A mí personalmente me ha costado meterme de lleno en ese contexto y ha terminado siendo un poco caótico, porque además hacia el final del libro, la trama pega un giro por completo y casi todo lo que sabíamos ha resultado no ser lo que parecía. En este sentido, las subtramas de intrigas palaciegas del pasado es casi lo mejor que tiene “Sangre Vikinga”, porque al menos le da un toque de misterio, pero todo que a un nivel muy superficial, de forma que los misterios se resuelven sencillamente con un par de conversaciones hacia el final.
La narración no destaca particularmente, yo diría que simplemente es correcta (no tiene nada característico que la haga resaltar), se lee bien, con un lenguaje actual y sin grandes palabrejas acordes con la época. Pero por otra parte, la edición está muy cuidada y como siempre digo, es algo que valoro muchísimo cuando se trata de novelas autopublicadas porque conlleva un trabajo extra además para el autor o autora en cuestión. También el ritmo se mantiene prácticamente constante en toda la novela, de forma que se deja leer sin que realmente enganche en ningún momento concreto de la trama porque están pasando continuamente cosas pero nada precipitado. Si acaso al final puede llegar a enganchar un poco más, pero aunque ocurren sucesos, digamos, más “serios”, el ritmo sigue siendo el mismo y no hace que se aceleren ni la narración ni la evolución de los personajes. En general puedo decir que entretiene y no aburre en ningún momento, es sólo que yo no he terminado de cogerle el punto a la historia.
Además, también es verdad que aunque empieza floja para lo que yo esperaba, en el último tercio de la novela cuando los acontecimientos han cambiado por completo, la trama se vuelve al menos más interesante teniendo en cuenta que en todo lo anterior casi no ha pasado nada más que “chica conoce chico y se enamoran”. Sólo cuando la historia del pasado cobra sentido y empiezan desvelarse identidades que se daban por hecho, es cuando realmente he comenzado a disfrutar con la novela porque se nota esa mejora a nivel de trama que en un principio me pareció muy simplona.
Para terminar, si algo hay que destacar en esta novela es sin duda una cuestión que queda muy bien reflejada: el afán de superación de quien nace en desventaja. Desde luego, la autora ha sabido plasmar muy bien los sentimientos de alguien con un hándicap como la ceguera en un contexto tan duro ya de por sí como lo era la Alta Edad Media para las mujeres en concreto y para las personas con algún tipo de discapacidad física o intelectual en general. En este sentido, también me esperaba algo bastante más crudo pero la verdad es que se centra por completo en algo mucho más útil: en vez de resaltar todo lo que no puede hacer Elian, deja claro lo que sí es capaz de hacer, que básicamente es casi todo, aunque sea con ayuda y esfuerzo extra.
En definitiva, una historia sencilla y entretenida que podía haber sido algo más. No ha sido lo que me esperaba pero es cortita y se lee muy fácilmente. Creo que los puntos negativos que le he visto yo han sido completamente por mis gustos personales como lectora, que siempre busco algo que me sorprenda o sea más original pero si no os gustan las historias sangrientas de salvajes batallas entre aguerridos vikingos y en cambio sí disfrutáis de romances tranquilos y sin muchos altibajos, seguro que encontraréis esta novela mucho más atractiva que yo.
*Por último. tengo que agradecer a Cristina Valero por la oportunidad que me dio al ofrecerme su novela. Tenía muchísimas ganas de leerla y no quise dejarla pasar, así que me alegro mucho de que pensara en mí para reseñarla. Y como curiosidad, la propia autora comenta que debido a la falta de tiempo, esta novela fue escrita por completo con una aplicación de textos para smartphone, así que teniendo en cuenta que ella misma es invidente, el mérito es innegable
¿Conocíais a esta autora o su novela?
¿Cómo os gustan más las historias de vikingos?