Editorial:
Naufragio de Letras, 2018
Rústica
con solapas, 518 págs.
Autoconclusivo
Género: Juvenil, Distopía,
Ciencia Ficción, Aventura

Ysgrand, la ciudad
subterranea.
Ysgrand, la ciudad dividida.
Ysgrand, la ciudad de los
ladrones.
Desde que el Accidente destruyó la superficie
terrestre, toda la humanidad se concentra en una única ciudad corrupta.
Mientras los patricios viven con todos los lujos en el
Barrio Dorado, los plebeyos malviven en el Barrio Negro, donde la Mafia impone
la ley. Aplastados por los poderosos, obligados a pagar el oxígeno que respiran
y siempre amenazados con una horrible muerte en el Coliseo, los plebeyos se
aferran a su única esperanza: la Hermandad de Ladrones, que roba a los más
ricos para repartirlo entre quienes más lo necesitan.
Pero el robo de unas extrañas semillas hará que la
tiranía del Barrio Dorado comience a tambalearse. Ladrones, mafiosos,
patricios, androides... Las voces descontentas de unos y otros se unirán en lo
que podría ser el inicio de una revolución... o el principio del fin.

Llevaba meses
con el hype por las nubes desde que
Naufragio de Letras anunció su próxima publicación y a pesar de ello no quise
leer ni saber nada acerca del argumento o de cualquiera de sus personajes,
aunque no sería porque la editorial no se ha regodeado poniendome los dientes largos con ilustraciones
promocionales, aesthetics y fragmentos. Quería sorprenderme casi desde cero con
esta historia, de la que sólo sabía que era futurista pero mezclando elementos
de la Roma clásica, elementos suficientes para mí para que me obsesione con
algo. Para más alicientes, África Vázquez Beltrán (África Ruh) ya llevaba en mi lista
demasiados meses y hasta hace poco no pude comprobar por mí misma el potencial
que tiene con su anterior publicación (Sobre
los puentes de París, cuya reseña tenéis también aquí), así que gracias a
la amabilidad de la editorial he podido leer esta historia incluso antes de lo
previsto, porque pese a que mi organización era otra, he tenido que pausar el
resto de lecturas porque esto engancha demasiado como para parar de leer y cambiar
de libro.
La premisa puede
sonar bastante típica y sus elementos también, a simple vista: en el contexto
de una ciudad subterránea en la que ahora se concentra la humanidad después de
que una catástrofe planetaria destruyera la superficie terrestre, una sociedad
clasista que divide a ricos y pobres sobrevive biológicamente gracias a la
creación sintética de oxígeno y económicamente mediante un sistema de deudas que
soportan sólo los plebeyos, dejando la buena vida a los patricios. En el hampa
de esta sociedad se mueven en las sombras dos organizaciones rivales, la
Hermandad de los Ladrones, que intenta hacerles la vida más fácil a los
plebeyos robándoles a los patricios, y la Mafia Dunita, que intenta sacar el
máximo provecho al injusto sistema que impera en la ciudad de Ysgrand para sus propios
objetivos. En mitad de ambos extremos encontramos a los gladiadores, tanto los profesionales que se ganan la vida matando, como los plebeyos infelices que no han podido pagar su deuda y tienen que compensarla combatiendo (y muriendo) en el Coliseo para divertir a los patricios. Y en un lado u otro del tablero están colocados los peones de esta
historia, un montón de personajes que tienen distribuidos sus puntos de vista
narrativos por capítulos (detallados también con sus ilustraciones en los
comienzos de cada uno).
Son bastantes
los puntos fuertes que tiene esta novela pero uno de ellos son los pedazo de
personajes que tiene y aviso, son muchísimos. No tiene sentido que
os los presente uno a uno porque si de algo he disfrutado, ha sido de ir
conociéndolos por mí misma a medida que iban apareciendo, así que no os quitaré
ese gustazo describiéndolos ni diciéndoos siquiera cómo se llaman (aunque si
sentís curiosidad, entre el material promocional de Naufragio de Letras se
encuentran las ilustraciones con las fichas de cada personaje que podeis ver en este hilo). Mientras leía
no he parado de cambiar de favorit@ cuando llegaba su turno en la narración
según su punto de vista y es que tod@s son enormes en cuanto a construcción e
historia personal. Es muy difícil lograr que toda la novela quede equilibrada respecto a personalidades pero en este caso creo que si uno nos destaca por
encima de otro, se trata meramente de una cuestión de gustos, de que un
personaje nos caiga mejor que otro o de que nos gusten más las acciones de
alguien en concreto, pero no será porque alguno flojee en cuanto a trama. Ni
siquiera podemos distinguir a veces quiénes son los buenos y quiénes son los
malos de esta historia porque todos se mueven en una escala de grises en la que
los principios y los valores de cada uno nos hace difícil clasificarlos. En
general, creo que excepto un par cuya integridad es incuestionable, todos los
demás son unos perfectos antihéroes, arquetipo que me encanta en las novelas
juveniles porque hacen que sean modelos más realistas pese al género.
Otro de los
aspectos más relevantes en La Ciudad de
los Ladrones viene derivado de lo anterior porque si llegamos a conocer en
profundidad a todos los personajes es gracias a las relaciones que se
establecen entre ellos. Ya había podido apreciar lo fácil que supone para
África Vázquez establecer conexiones sentimentales realistas basadas en la
diversidad, pero es que en esta novela nos da una lección magistral de cómo
hacer de la inclusión la norma, y no la excepción, en la literatura juvenil, y
además hacerlo de una forma tan natural que ni somos conscientes del mérito que
tiene lograr algo así. Para que os hagáis una idea, yo había momentos en que me
veía shippeando a tod@s con tod@s, sin importarme ni género ni especie (porque
hasta los androides son shippeables en esta novela). Aunque no penséis que se
trata de una novela romántica, ni siquiera de una novela juvenil con
romance. Aquí hay amistad, cariño, amor o deseo, pero las personalidades de
todos los implicados impide que surja algo mínimamente “romántico” en el
sentido tradicional literario y no veáis lo mucho que se agradece porque así
las relaciones son mucho más intensas. Muchos de ellos tienen un problema serio
de sociabilidad, son bordes, groseros, malhablados y unos capullos integrales
en esencia, pero también se mueven por lealtad y por una moral particular, así
que también se relacionan como brújulas según sean sus sentimientos hacia los
demás, de forma que se vuelven impredecibles, llevándolos a la traición por envidias y celos.
En otro orden de
cosas, la prosa de África Vázquez es súper ágil, con multitud de diálogos
dinámicos y con las descripciones justas para hacernos una idea de apariencia y
entorno pero incluso así, apenas hay párrafos de más de 5 líneas. Cada capítulo
está narrado en tercera persona, en presente, como si estuviéramos asistiendo a
los acontecimientos según están ocurriendo y además, para darle mayor velocidad
a la lectura, los capítulos son muy cortitos, de apenas 4-5 páginas cada uno,
lo que nos permite estar cambiando constantemente de punto de vista y de
escenario de la acción. En este sentido, algo muy curioso es que la autora
utiliza un recurso poco frecuente en la novela juvenil y es dar por hecho
muchas escenas y contar lo sucedido en ese intervalo en la siguiente. Por
ejemplo, debido a esto, hay muy pocas escenas de acción y todo se basa en
interacciones de personajes, mientras que desplazamientos de un sitio a otro o
combates y luchas (exceptuando un par de ellas) trasncurren como en una especie
de fundido a negro entre capítulo y capítulo. Súper curioso y muy efectivo para
evitar que la historia resulte lenta cuando no hay nada relevante que contar y
así ya se sitúan los personajes en la siguiente escena importante. Además, esta
estructura también ayuda a que los giros argumentales sean más impactantes, y
hay unos cuantos diseminados por todo el libro, unos menos predecibles que
otros, pero igual de efectivos.
Así que a grandes
rasgos estos son los principales motivos por los que esta novela es única,
también porque a pesar de que la trama, como os dije en un principio, pueda
parecer muy manida, lo cierto es que tiene más en común con las historias de
intrigas y traiciones palaciegas que con una típica novela de ciencia ficción o
distopía juvenil. Es más, la premisa y el contexto me han parecido en el fondo
una excusa para lanzar muchísimos mensajes acerca de las preferencias sexuales,
los problemas ecológicos del planeta, los sistemas injustos de reparto de recursos, las sociedades basadas en la subordinación de muchos en beneficio de
unos pocos y otros muchos temas que en realidad, lejos de ser ficción, son de
primerísima actualidad.
En conclusión, esta
novela ha sido una de las grandes sorpresas que he tenido este año, y eso
teniendo en cuenta que este año estoy leyendo libros que me están dejando
ojiplática. No es la primera novela que leo de África Vázquez pero sí es la
primera que logra hacer que definitivamente quiera leer todo lo que escriba
esta autora. Y veis que desgranando los motivos son suficientes para
considerar La Ciudad de los Ladrones
como una recomendación clarísima si queréis algo distinto, con mensajes
inteligentes y con personajes brutales con los que emocionarnos. No creo que
nadie se arrepienta de darle una oportunidad a esta historia si lo que os
gustan son las novelas que se salen de los patrones habituales, pero si además
sois como yo y disfrutáis simplemente conociendo nuevas promesas del panorama
nacional juvenil, entonces sí que os alegraréis cuando me hagáis caso y
decidáis leer este libro.
*Muchísimas
gracias a Naufragio de Letras por haberme cedido un ejemplar de cortesía para
poder leer esta novela tan redonda.
Otras novelas de la autora reseñadas en el blog
¿Os gustaría conocer Ysgrand?
¿Habéis leído alguna otra
novela de la autora?
























