Autores: Jose Gil Romero y Goretti Irisarri
Editorial: Suma
de Letras, 2017
Tapa blanda con
solapas, 524 págs.
Caen Estrellas Fugaces #1
Género:
Thriller, Misterio, Histórica.
El cielo de
Madrid se tiñe de rojo sangre... El firmamento parece venirse abajo.
Pero este solo es el primero de una serie de sucesos
extraordinarios. A lo largo de dos intensos días de septiembre de 1859, dos
personajes opuestos llevarán a cabo la investigación de estos fenómenos. Él es
un hombre huraño y cínico, aferrado a la razón, antiguo investigador de falsos
milagros que ya no cree en nada; ella, una joven vidente que puede percibir lo
que la razón niega pero que vive atemorizada por inquietantes visiones.
Su aventura les conducirá hasta los infiernos, la
ciudad de abajo, surcada por pasadizos ocultos; y también a los cielos, sobre
los resbaladizos tejados. Juntos, recorrerán ese siglo XIX que se debate entre
la fe y la ciencia, la luz y la oscuridad. Allí, donde acechan los monstruos,
una singular belleza brilla junto a lo siniestro.
«-¿Qué es la
sociedad Hermética? -pregunta el hombre de los bastones.
Nada más escuchar ese nombre, al niño le flaquean las piernas.
-¿Usted cree en el demonio, señor Luzón?»
Voy a empezar
destripando el final de la reseña: esta novela ha sido una sorpresa enorme,
respecto a todo, no sólo por su trama (aunque al no leer normalmente las
sinopsis, con las tramas de los libros siempre me llevo esa sorpresa, todo sea
dicho). Porque tengo que reconocer que al principio del libro me hice una idea
completamente equivocada de la temática de esta novela, pero lo cierto es que
la culpa fue del prólogo. Es verdad que se nos advierte a los lectores en nota
informativa que pese al aire místico y sobrenatural que pueda parecer que
tiene, casi todo lo que se narra existió en mayor o menor medida aunque sea
adaptado a la ficción. Así que realmente estamos ante un thriller histórico con
ganas de ser novela policiaca. Y creo que lo consigue, a su manera muy
peculiar.
Nada más comenzar,
lo primero que llama la atención es la narración. Con sólo leer unas líneas nos
podemos dar cuenta de la forma tan original y cuidada en que está narrada la
historia, llena de florituras del lenguaje y de estructuras muy elaboradas que
recuerdan precisamente a los grandes clásicos del castellano. Si bien en un
principio puede costar acostumbrarse a este tipo de fórmulas narrativas,
enseguida se coge ritmo y como no te fijes, ni siquiera te das cuenta de que no
es la típica narración a la que solemos estar acostumbrados. Desde luego es un
punto a su favor que me ha gustado muchísimo porque marca la diferencia con el
panorama actual.

Por otro lado,
el otro bloque fuerte de “Caen estrellas fugaces” son los propios personajes y
no por lo que suelen serlo. Normalmente estamos acostumbrados a que nos gusten personajes
muy profundos, con historias personales que les dan peso o con personalidades
arrebatadoras que hace que conectemos con ellos. A mí me ha parecido que este
no es el caso, y sin embargo son unos personaje inolvidables porque todos y
cada uno de ellos son los perfectos antihéroes. Ya desde el principio conocemos
al protagonista, Leónidas Luzón: borracho, malhablado y batiéndose en un duelo
ilegal del que sale vivo de pura suerte. Frenólogo y abogado del diablo
(profesiones muy poco frecuentes en novelas ambientadas en el siglo XIX) se
dedica a realizar investigaciones para la Iglesia para desacreditar falsos
milagros o sucesos “paranormales”. Por su parte, la protagonista femenina,
Elisa Polifeme, es una vidente invidente (y no es coña) que ni ella misma sabe
lo que ve en sus visiones y que resultan un poco inútiles porque no sabe darles
significado. Cuando el escéptico Luzón y la creyente Elisa se encuentran, el
primer caso que les toca investigar por azares del destino es ni más ni menos
que un “ángel caído” en el patio de una prisión.

A partir de aquí
la trama es un cúmulo de misterios, de hallazgos, de poner sobre la mesa
conocimientos que mezclan ciencia y folklore y de investigaciones por parte de
autoridades oficiales y no tan oficiales: un inspector de policía seguro de sí
mismo, unos hermanos sicarios sacados de un freak
show, un cura sesentón que esconde una amante (y algo más), un investigador
francés que parece interesado en Elisa, un marqués sádico con un mayordomo más
sádico aún, una cuarentona soltera en busca de un buen partido… Todos ellos
acaban de una forma u otra conectados en una trama en principio muy sencilla a
grandes rasgos pero contada de una forma tan elaborada que al final resulta
compleja y desconcertante.

Además, durante
las investigaciones se incluyen multitud de datos que a mí personalmente me
apasionan, ya sean históricos sobre la ciudad donde transcurre, Madrid, o datos
sobre sucesos que de verdad ocurrieron, algún cameo de personajes ilustres de
la literatura española decimonónica y algo de lo que suelo disfrutar muchísimo:
las sociedades secretas, su simbología y su organización. Todo el conjunto es
una combinación de historia, mitología, ocultismo, ciencia forense, simbología…
Y por una vez no tiene nada que ver con los masones ni con los illuminati, que
también resulta ser un soplo de aire fresco después de tanta novela al estilo
de Dan Brown.

En cambio, si
tengo que decir algo como punto menos atractivo, diría la longitud de los capítulos,
aunque claro está, esto depende del tipo de lector que coja la novela. Yo
siempre prefiero capítulos de pocas páginas porque me aceleran la lectura, pero
en este caso la novela se divide en sólo 7 capítulos para las 500 y pico
páginas que tiene. Al final no ha resultado ser un impedimento pero sí que me
costó coger ritmo al principio porque no veía el final de los capítulos cuando
me ponía a leer. Nada que la narración tan fluida no pudiera paliar, así que
simplemente lo comento como observación.

El final (y me
refiero a las 100 últimas páginas) tiene un ritmo tan vertiginoso que en
realidad parece una película cambiando continuamente de escena en el momento de
mayor tensión. Aunque sí que es verdad que los misterios se van resolviendo poco
a poco a lo largo de todos los capítulos, en el último se resuelven muchísimas
cosas que quedaban abiertas pero a la vez se nos abren nuevas posibilidades. Y
es que tengo que decir que a medida que iba leyendo, la sensación que tenía era
que esta novela es un poco introductoria, en el sentido de que sirve para
presentar a unos personajes, sobre todo los dos principales, Luzón y Elisa, a
los que volveríamos a ver resolviendo nuevos casos, por así decirlo. Al final
creo que la mecánica será otra porque este caso no ha hecho más que empezar y
ya me ha atrapado por completo.
Por último, no
puedo menos de alabar el magnífico trabajo de documentación que ha debido de
tener esta historia por parte de los autores. Es algo que siempre me ha
fascinado: la de horas y horas que tiene que haber detrás de un simple dato en
una línea de un libro como este. Y creedme que esta novela tiene muchísimos
datos y todos ellos apasionantes: desde la historia de los duelos, el cambio de
nombres de las calles madrileñas con el paso de los siglos, las técnicas de
investigación forense precientíficas, las costumbres sociales en los salones de
la aristocracia en 1859… Una maravilla de ambientación que sólo se consigue con
mucho trabajo y que sólo se aprecia con mucho interés.

Resumiendo, ha
sido una gozada poder leer una novela con un estilo tan cuidado, tan original y
tan distinto a otras historias del mismo género. En definitiva, una novela más
que entretenida y unos personajes muy llamativos y carismáticos que espero
poder seguir disfrutando. No conocía a los autores porque esta es su primera
novela en el panorama editorial, pero se nota muchísimo que detrás hay años de
experiencia creativa y de compenetración a cuatro manos, porque el resultado es
una historia muy atractiva, que sin caer en los tópicos, e innovando y
arriesgando con nuevas fórmulas literarias, consigue atrapar desde mismo
momento en que cae lo que sea que cae del cielo.
*Para terminar,
me quedaría corta diciendo un simple gracias a los autores Jose Gil Romero y Goretti
Irisarri por haber confiado en mí prácticamente desde el minuto cero en que se
publicó su novela, pero de nuevo: mil gracias a los dos, por todo. Y por supuesto debo agradecer también a Suma de Letras la amabilidad y el envío del
ejemplar con tantísima rapidez.
¿Os gustan las novelas históricas
de misterio?
¿Habíais oído hablar de esta
novela “paranormal”?