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sábado, 18 de mayo de 2019

RESEÑA La Chica del Corazón de Agua



Autora: Sonia Lerones

Editorial: Onyx Editorial, 2019

Rústica con solapas / ebook, 432 págs.

Autoconclusivo

Género: Realista, Contemporánea


A veces los sentimientos son como el cauce rápido de un río. Otras, están en calma, como en un lago. Sin embargo, cuando no eres capaz de retener aquello que sientes, que te atraviesa como un fantasma, la vida se vuelve vacía.

Petra se ha mudado al piso de su prima en Valencia porque cree que un cambio drástico le vendrá bien, pero allí también se encuentra con la soledad. Nadie te dice que puedes sentirla incluso rodeada de gente.

En La chica del corazón de agua se aborda el tema de las enfermedades mentales, especialmente la depresión. Pero más allá de eso, es una historia que habla sobre la amistad, el amor, el deporte y la esperanza.

Cómo conseguir sobrevivir cuando tu propio cuerpo parece no estar vivo.


Hace unos años tuve la gran suerte de que Sonia Lerones se cruzara en mi camino gracias a Fugitivo (ciencia ficción, distopía, LGTBI), su primera novela autopublicada que descubrí en el canal de Rolly Haatch, que podéis ver por aquí (en serio, fiaos de recomendaciones y deshaceos de prejuicios contra este tipo de publicaciones) y que reseñé aquí hace un tiempo. Onyx Editorial se dio cuenta del gran talento con el que venía de fábrica esta autora madrileña y decidió apostar por ella para publicar La posada Shima (fantasía, aventura) en 2018 y que también he reseñado por aquí. Ahora vuelve a confiar en ella con una historia que no tiene nada pero nada que ver con sus anteriores registros, y aunque la versatilidad ya le suma puntos en sí misma, La chica del corazón de agua es su obra más arriesgada pese a ser también la más realista y cercana en todos los aspectos.

Narrada en primera persona por la protagonista, Petra, nos deja claro desde el primer párrafo que en esta novela no todo van a ser risas porque necesita contarnos cómo el agua, literalmente, la salvó de su depresión. Así que con un comienzo agridulce la autora nos está alertando de que l@s lector@s más sensibles a estos temas verán recompensado su “sufrimiento” emocional con un final esperanzador. Una vez que Petra nos ha dejado su tarjeta de presentación en la que pone “Enferma mental: depresión”, es mucho más fácil dejar de lado esa parte de su vida con la que convive a diario para empezar a conocerla de verdad. Petra es una universitaria que tras un accidente y una pérdida enorme en su vida, decide que no puede seguir en Madrid asfixiándose en su propia pena y que cambiar de aires, de casa y de ciudad le vendrá, sino bien, al menos mejor. Así que se traslada a Valencia aprovechando que su prima Sasha tiene su casa libre mientras ella está por ahí de mochilera durante semanas sin intenciones de volver por el momento. De aquí parte la novela y es justo el momento en el que comenzamos a seguir los pasos de Petra mientras ella misma nos va contando lo que hace, lo que piensa y sobre todo lo que siente.

Al llegar a Valencia está sola en una casa que no es la suya, en una ciudad que no controla y rodeada de compañer@s a los que aún tiene que conocer. Su día a día es una continua lucha contra la desgana, la apatía y las horas desaprovechadas tirada en el sofá sin vestirse ni asearse, sin tener contacto con nadie más que su psicóloga Olga, su madre o su prima Sasha por teléfono. Como también sufre otro de los síntomas más habituales de la depresión, está cansada de no poder dormir por las noches y de pasarse noches de insomnio haciendo más o menos lo mismo que de día: nada. Por ello, se le ocurre hacer el único deporte por el que parece sentir algo de interés para agotarse y así caer rendida con la mente en blanco cuando se meta en la cama. Así que se apunta al club de natación de la universidad y comienza a nadar y nadar por la mera necesidad de cansarse sin saber que este será el punto de inflexión para que su vida cambie progresivamente.

En este momento entra en juego una de las mejores bazas que ha sabido mostrar la autora añadiendo a tres chicos alrededor de Petra en vez de rodearla de las típicas mejores amigas de cualquier novela juvenil. Ían, Jairo y Leroy son los otros tres nadadores del equipo de natación que entrenan en la misma piscina para competir en los distintos campeonatos y clasificaciones a lo largo del curso. Petra no quiere saber nada de competir (solo le faltaba añadir otra fuente de presión más a su vida) pero a los chicos les falta un integrante en el equipo, así que le hacen la rosca como solo ellos saben hacerla y Petra termina accediendo sin saber ni cómo la han convencido. Yo sí lo sé, y es que los tres tienen un encanto personal en conjunto y por separado que todos y cada uno de ellos se han convertido en mis favoritos, si eso está permitido en el fangirleo lectoril. Ían es el sensato del grupo, aun con su apariencia de surfista californiano, que sabe escuchar y razonar, que ayuda a Petra a resolver conflictos y a no generar nuevos. Por su parte, Jairo es sencillamente fascinante, de ascendencia asiática, muy callado y poco expresivo pero competitivo y leal, vive solo en un chalet enorme para él, su gato y su piano, aunque no ha podido volver a tocar en años. Así que el tercero en discordia tenía que sea un vértice opuesto porque Leroy es como un niño con apariencia de veinteañero, alegre y hablador, al que le encanta la fotografía artística, infantil para muchísimas cosas y de repente un adulto para algunas otras.

Al coro de personajes se une también un cuarto pilar: Bastian, antiguo mejor amigo de Jairo, campeón estatal de natación y actual rival del equipo de Petra. Con él comienzan los conflictos argumentales y también los de la propia protagonista porque ¿puede sentir algo por Bastian? ¿El amor cura la tristeza crónica? Es más, ¿la depresión es solo estar “triste”? Pero ¿qué pasa si Petra no tiene motivos para “estar triste”? Sonia Lerones intenta contestar a todas estas preguntas a través de las páginas y también ayudada por personajes como Sasha, la prima de Petra, que resulta exasperante por su falta de conexión y empatía con lo que le ocurre, que cree que solo lo hace para llamar la atención, porque no se aclara o porque no pone de su parte para “curarse” y otras lindezas con las que tienen que convivir este tipo de enfermos. También es reseñable Bruno, un compañero de clase que cree que todos los enfermos mentales deberían estar encerrados porque son un peligro para la sociedad (es un chico muy adelantado a su tiempo, todo muy del siglo XIV) y que por algún motivo cree que Petra se curará antes si le deja claro lo mucho que la desprecia con insultos y amenazas.

Como veis, gracias a todos los personajes secundarios que Sonia Lerones ha colocado pululando alrededor de Petra nos acercamos a multitud de temas de actualidad y de interés para cualquier tipo de público, además de mostrarnos diferentes actitudes ante una misma situación. Cada uno de los chicos tiene sus propios problemas a través de los cuales la autora va soltando amarres emocionales. Por ejemplo, podemos ver relaciones sentimentales tóxicas (incluso de maltrato psicológico), traumas del pasado debido a accidentes y traiciones, embarazos inoportunos, situaciones impotentes de bullying En serio, parece alucinante ver cómo todo esto encaja como las piezas de un reloj suizo pero está todo insertado tan al milímetro y de forma tan natural que estoy segura de que si quitáramos alguno de estos engranajes se notaría en el funcionamiento global de la historia porque no le falta de nada: amistad, amor, diversidad, sonrisas y lágrimas.

Sin embargo, si hay algo que ha hecho que esta novela se convierta en mi favorita de Sonia Lerones (quiero decir además de todo lo anterior que ya me ha parecido insuperable) es el salto exponencial que ha pegado en cuanto a la mejora de su estilo narrativo. Supongo que tiene que ver con los temas tan duros que toca, con la evidente carga emocional que aporta a l@s lector@s y con el componente personal que supone para la propia autora, pero es casi palpable cómo se ha soltado la melena al escribir, dejando que todo (pensamientos, ideas, sentimientos, reivindicaciones) fluya por las palabras, dejando atrás el talante encorsetado que yo notaba en sus anteriores novelas (real o no, porque es cuestión de percepción lectora) y que en esta es más bien todo lo contrario: ha dejado el grifo abierto y se ha desbordado todo el torrente de emociones. Pese a que su protagonista es una chica calmada, tranquila y racional, he oído cada uno de sus gritos pidiendo ayuda porque le ha dado voz a una de las enfermedades más silenciosas que pueden existir.

10/10

Hay tantísimo que decir de esta novela que en resumidas cuentas solo puedo asegurar que he tenido la oportunidad de leer una historia preciosa, súper emotiva, muy real y cercana, completísima y capaz de llegar a muchos tipos de lector@s. Sonia Lerones ha logrado conectar conmigo como lectora y como persona con absolutamente todo (narración, personajes, temáticas, reivindicaciones…) y me ha ayudado a abrir los ojos ante algunas situaciones y a dejarme más ojiplática aún más en otras de las que ya era consciente. Mención aparte merece la edición tan trabajada que tiene el libro, con una corrección impecable y unos detalles interiores (incluso a color) que hacen que le haya cogido aún más cariño a esta historia. Desde mi punto de vista, es su mejor novela hasta el momento, una de mis mejores lecturas en lo que llevamos de año y, sin duda, uno de mis libros favoritos a partir de ahora para incluirlo en cualquier top de recomendaciones.

*Termino dando las gracias a Onyx Editorial por la amabilidad que han tenido al enviarme un ejemplar de esta maravillosa novela.



Otras novelas de la autora reseñadas en el blog
https://enmitiempolibro.blogspot.com/2016/12/resena-fugitivo.htmlhttps://enmitiempolibro.blogspot.com/2018/10/resena-la-posada-shima.html


¿Conocíais a esta autora o sus novelas?

¿Os gustan las historias reales con problemas reales?

miércoles, 15 de mayo de 2019

RESEÑA Amor en Juego



Autora: Marta Cruces

Editorial: Phoebe Romántica, 2019

Tapa blanda / ebook, 378 págs.

Autoconclusivo

Género: Romántica, Contemporánea


Dorian Wilson es uno de los mejores y más famosos creadores de videojuegos, pero en los últimos tiempos ha perdido su toque mágico… Su empresa le da un ultimátum: o consigue un nuevo éxito o le despiden. Para ayudarle a centrarse y sacar adelante el proyecto, le envían a Claire Redfern, experta en encauzar la creatividad de genios como él.

En el día a día, Dorian y Claire tendrán que aprender a trabajar juntos, a estudiarse, a cooperar… hasta que el amor parece querer entrar a complicarlo todo. Tanto uno como otro deberán enfrentarse a su pasado, a superar antiguas traiciones y engaños, todo para poder sacar adelante su proyecto.

Y algo más… Mientras tanto, todo estará en juego.


De nuevo repito con Marta Cruces aunque esta vez en solitario después de haber probado con ella a cuatro manos junto a África Ruh con Escrito con sangre y seda, cuya reseña podéis ver aquí. En este caso es un género bastante diferente pero que me llamó la atención desde que vi anunciada su publicación, primero por curiosidad porque me encantaría seguir la evolución de esta autora y segundo porque todo lo que tenga que ver con videojuegos me capta enseguida como buena chica gamer que soy. Como suele ser habitual, dado que ya tenía decidido que leería esta novela, ni siquiera me molesté en leer la sinopsis aunque a grandes rasgos sabía de qué iba y mis conclusiones han sido dos: que tenía razón en confiar en una nueva historia de Marta Cruces y que a veces las expectativas son las únicas que nos fallan y no las historias que leemos en sí mismas.

A grandes rasgos, hay dos cosas que quizás han hecho no que disfrute menos de la lectura pero sí que no me haya gustado aún más. De una tengo la culpa yo y sólo yo y es la falsa expectativa que me creó la portada porque esperaba que fuera mucho más divertida e incluso de género chick-lit, por eso del juego y del amor creí que sería una comedia romántica con situaciones graciosas pero no: es romántica pura. Y de ahí paso al segundo punto que me ha flojeado y es que al ser romántica pura, la historia de amor tiene que ser muy pero que muy sorprendente para que mantenga mi interés leyendo y a la vez la química entre los protagonistas tiene que ser muy buena para que me convenzan como pareja. Me hubiera gustado encontrarme con algo mucho más arriesgado, con unos protagonistas más innovadores, por eso creo que al acabar de leer la sensación ha sido la de haberme quedado a medio gas aunque no haya supuesto ningún problema a la hora de ir leyendo porque no deja de ser una buena novela de entretenimiento.

Sin necesidad de leer la sinopsis concreta, en general la trama de Amor en juego es sencilla y en cierto modo, muy típica. Dorian es un desarrollador de videojuegos algo caótico que lleva un tiempo sin una buena idea por culpa de un bloqueo creativo. A su alrededor y trabajando desde casa, cuenta con un equipo estupendo de desarrolladores y diseñadores al que dirige con amabilidad y buen rollo y con los que mantiene una relación de amistad además de compañerismo. Sin embargo, su empresa cree conveniente enviarle a Claire, una organizadora profesional, para que ponga algo de orden en los nuevos proyectos. Lo primero que cambia Claire es su espacio de trabajo (porque en el fondo sueña con ser diseñadora de interiores), aunque lo que menos espera Dorian es que termine por cambiar su vida entera. Claire es, si acaso, el personaje con más tópicos que tiene la novela: vive con su hermano pequeño, Chris, con una carrera que no le gusta y manteniendo una relación con su padre muy tensa y distanciada debido al tema del trabajo porque en realidad ella no está conforme con su deriva profesional y no se atreve a apostar por su sueño personal.

Así a simple vista, no hay nada nuevo en el horizonte más allá del chico conoce chica y salta la chispa. Es más, la relación romántica es la parte con más clichés de todo el libro y la que en general me ha sabido a poco aunque me haya entretenido igual, que una cosa nunca quitará a la otra, si se saben manejar. Por eso, respecto al propio romance he tenido mis altibajos al ir leyendo porque para mi gusto considero que empieza demasiado acelerado, muy evidente desde el primer encuentro y a mí me gustan más a fuego lento y pausados para mantenerme enganchada, mucho más que si se descubren todas las cartas desde un principio. Aquí la atracción es tan clara y los pensamientos hacia lo que sienten por el otro son tan obvios a las pocas páginas, que parece que poco queda por desarrollar. Luego es verdad que rebaja bastante la velocidad, porque la trama empieza a centrarse en otras subtramas, y quizás se ralentice demasiado hasta el punto que parece que se estanca sin avanzar aunque sepamos cómo va a terminar. Realmente esto es un tema de percepción lectora porque influye muchísimo el tipo de romances que disfrute cada lector@ así que esta cuestión de ritmos románticos no es algo intrínsecamente negativo.

Por otra parte, todo lo demás es un acierto continuo porque la historia tiene muchos más puntos a favor que los pocos que me han flojeado a mí. Por ejemplo, ambientar el tema laboral en el mundillo de la industria de los videojuegos por parte de Dorian, nos lleva a conocer muy pero que muy bien cómo funciona la creación de un videojuego desde que solo es una mera idea hasta que sale al mercado. La autora plasma muy bien todas y cada una de las fases, con un montón de tormentas de ideas creativas, de estrategias para mejorar el producto… Se nota de lejos que domina todo ello ya sea por experiencia o por documentación, pero está claro que ha disfrutado incluyendo todas esas pinceladas para darle mucha mayor credibilidad al personaje de Dorian y todos los secundarios que lo rodean. Gracias a Dorian, tenemos al gran antagonista de la historia: un antiguo rival de personalidad manipuladora y ambiciosa que no duda en pisotear a quien esté a su lado para pasar por encima. El típico trepa sin escrúpulos, vaya (aunque este es un tópico de la vida diaria). Sin embargo, aunque sea una historia del pasado de la que Dorian aún no ha pasado la última página, resulta ser uno de los conflictos actuales que tiene el protagonista y para mí personalmente, al haberme desinteresado un poco del desarrollo del romance, es esta otra relación la que me ha mantenido en ascuas, con los flashbacks diseminados de los recuerdos de Dorian, mientras intenta que no afecte a su proyecto ni a los que trabajan con él.

Precisamente, el grupo de compañeros de Dorian es otro de los aspectos que más dinamismo le aporta a la novela, que ya de por sí tiene un ritmo muy ágil de lectura porque todo transcurre prácticamente a través de diálogos entre los personajes. Todos los chicos y chicas que forman el equipo de trabajo tienen a su vez personalidades muy diferenciadas que no quedan diluidas por estar en segundo plano, sino que cada uno de ellos tiene su subtrama y algún momento en el que cobra su propio protagonismo. Aunque sin duda, para mí el punto más encantador que tiene Amor en juego es la relación de Claire con su hermano Chris, porque es un chico entrañable que admira a Dorian, su ídolo creador de videojuegos y se comporta como un auténtico fanboy. Gracias a él tenemos muchos de los mejores diálogos de la novela y también continuas alusiones frikis que impregnan casi todos sus encuentros. Al fin y al cabo, esta historia le da protagonismo a la relación entre Dorian y Claire pero al terminar nos damos cuenta de que todo lo que hay son relaciones, de uno u otro tipo y yo me quedo con eso.

7/10

En resumen, una novela rápida y encantadora pero algo típica, con un buen fondo y una bonita historia de amor pero llena de tópicos. Si os gusta la novela romántica, con Amor en juego acertáis casi seguro porque tiene todos los elementos que suelen gustar a l@s amantes del género y que funcionan muy bien, combinados con la narración sencilla y fluida de Marta Cruces, así que tampoco me lo pensaría dos veces si la trama os llama la atención.

*Para terminar, tengo que agradecer a Marta Cruces y a Phoebe Romántica por haber tenido el detalle de facilitarme un ejemplar.



Otras novelas de la autora reseñadas en el blog

https://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/03/resena-escrito-con-sangre-y-seda.html

¿Conocíais a esta autora o sus novelas?

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sábado, 11 de mayo de 2019

RESEÑA Una Última Luna




Varios Autores

Editorial: Hela Ediciones, 2019

Tapa blanda / ebook, 164 págs.

Antología

Género: Relatos, Fantasía, Mitología











1. Una última luna de J.D. Martín

2. En el hielo de Maeva Nieto

3. Catarsis de Celia Añó

4. El espectro de Victor Dagro

5. Se lo debéis de Aina Ogayar

6. El devorador de sueños de Sara Cruces

7. Amduat de Raquel Aysa Martínez

8. La luz de Amalur de Erik Reenberg.

9. Bosque y vida de Isabel Pedrero

10. Dioses Olvidados de Mercè Homar Mas


No es la primera vez que leo relatos pero sí la primera vez que tengo ante mí una antología completa para opinar sobre en ella en conjunto. En realidad es algo complicado cuando lo único que relaciona a todos los relatos es la palabra “mitología” pero respecto a todo lo demás no pueden ser más diferentes y ese es el principal acierto que creo que ha tenido la editorial a la hora de recopilarlos. Hay historias sobre la cultura egipcia, japonesa, china, inuit, nórdica… Además, así he podido conocer a 10 nuev@s autor@s de los que nunca había tenido la oportunidad de leer nada y ya he tomado nota de algunos nombres para futuras ocasiones.

En general, en este libro podemos encontrarnos un poco de todo, incluso mezcla de géneros, como por ejemplo, “En el hielo” de Maeva Nieto mezcla chamanismo esquimal con leyenda y le da un toque oscuro y siniestro, aunque sin llegar a terror. También en “El espectro” de Victor Dagro podemos ver esa fusión de elementos que pone en el tablero a dioses nórdicos y los traslada incluso a una ambientación futurista. Gracias a los relatos “Se lo debéis” de Aina Ogayar y “El devorador de sueños” de Sara Cruces podemos explorar historias olvidadas de la cultura oriental. También hay cabida para leyendas vascas y mitos como el eguzkilore en “La luz de Amalur” de Erik Reenberg.

Por su parte, el relato que da título a la antología, “Una última luna” de J.D. Martín de una nueva perspectiva del mito del kelpie celta con misterio de por medio mientras que “Bosque y vida” de Isabel Pedrero nos devuelve el cuento de la cultura eslava de la bruja Baba Yagá, rodeado de una ambientación de naturaleza y fauna. Algunos de los relatos son más metafóricos que evidentes, como es el caso de “Catarsis” de Celia Añó, en el que la autora nos hace sentir verdadera angustia con una batalla onírica contra uno de los monstruos mitológicos más famosos y otros son mucho más dinámicos como “Amduat” de Raquel Aysa Martínez que nos lleva de aventura por el Antiguo Egipto con una bonita historia de amor entre sus dos chicas protagonistas.

Sin embargo, mi relato favorito es el que aparece en último lugar en el libro pero que yo leí el primero de todos porque tenía muchas ganas de leer a Mercè Homar Mas, y sin esperármelo, “Dioses Olvidados” me encantó tanto que el resto de historias me pasaron un poco más desapercibidas en comparación. Es un relato escrito con desparpajo y con un humor que reúne en pocas páginas a varios panteones con dioses conocidos  (algunos incluso de fama cinematográfica) y otros que tenemos que buscar su nombre en Google, como indica el título, para saber aunque sea a qué civilización pertenecen, siguiendo una premisa parecida a la de American Gods de Neil Gaiman. Pero evidentemente, cada relato es único en sí mismo y es cuestión de gustos que alguno me haya destacado más que los otros pero en conjunto funcionan a la perfección.

7/10

En otras palabras, se trata un libro estupendo para intercalar con otro tipo de lecturas, para leer de vez en cuando uno de sus relatos en pocos minutos y disfrutar de historias muy variadas entre sí que además pueden mostrarnos que hay más culturas con mitología más allá de la griega y romana. Al ser una recopilación de autor@s, también hay mucha variedad de ritmos, de estilos y de voces narradoras, así que lo bueno es que si uno de los relatos no nos convence demasiado, el siguiente es muy probable que sí, por lo que os animo a probar incluso si lo vuestro no es leer relatos cortos, si os gusta la mitología y conocer leyendas de otras culturas, seguro que os parecerá una lectura muy interesante.

*Por último, muchísimas gracias a Hela Ediciones por haberme cedido un ejemplar de esta antología.





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