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lunes, 18 de mayo de 2020

RESEÑA Pinkies Girls




Autora: Paula Ramos

Editorial: Kiwi Ediciones, 2020

Rústica con solapas / ebook, 344 págs.

Autoconclusivo

Género: Romántica, Contemporánea, New Adult, Retelling


¡Bienvenidos a Little Red!

Aquí descubrirás un apasionante cruce de historias en este especial retelling de Grease.

Simone y Kenny se conocen el verano antes del inicio del nuevo curso. Sin que ella pueda creérselo, él consigue traspasar todas sus corazas, y ambos viven una apasionante historia. Pero cuando el verano termina, tocan las despedidas. Con la triste idea de no volver a ver a aquel chico de soñadores ojos azules, Simone se traslada con sus padres a una nueva ciudad para comenzar el último curso en un nuevo instituto.

No estará sola, puesto que allí le espera su prima, que le presentará a su grupo de amigas, quienes no parecen muy convencidas de hacerle un hueco en su grupo. Para más inri, Simone descubre que Kenny, su amor de verano, pertenece al grupo de rebeldes del instituto. ¿Cómo puede ser? Y lo más importante, ¿Volverá a florecer el amor?

Poco a poco se descubrirá que en aquel pequeño pueblo nada es fácil y mucho menos previsible.

Las sorpresas parecen estar continuamente a la vuelta de la esquina y no solo para ella.

¿Será posible tomar las decisiones correctas?


Hace ya un tiempo tuve la oportunidad de leer a Paula Ramos tanto como autopublicada como autora tradicional con dos de sus bilogías anteriores. En ambas ocasiones me gustó lo que leía, pero reconozco que más allá de entretenerme, lo fundamental con lo que me quedé en mente fue con su imaginación y su estilo narrativo, así que sabía que era cuestión de tiempo que volviera a leerla. Tenía muchas ganas de volver a probar con algo de esta autora porque aunque mis primeros contactos con ella fueron muy livianos, me dejaron muy buen sabor de boca con su estilo personal y sabía que en algún momento alguna de sus historias iba a encantarme por una cuestión de conexión con personajes o cualquier otro factor que la primera vez pudiera fallarme. Y así ha sido: esta novela ha superado mis expectativas, ya que solo buscaba entretenimiento y me he encontrado a mí misma pensando a todas horas en retomar la página en la que me había quedado e interesándome por todas las historias de este grupo de chicas.

Ya de entrada, Pinkies Girls llama la atención porque estamos ante uno de los retellings más sorprendentes que he visto nunca, sobre todo porque estamos acostumbrados a leer nuevas versiones de clásicos de la literatura o a ver en el cine y televisión versiones modernas de cuentos e historias clásicas pero nunca (o yo no podría decir ni una ocasión) se ven clásicos del cine novelizados y modernizados como es el caso. Aquí nos encontramos con una versión súper juvenil y fresca de Grease, y debo añadir, muy bien adaptada guardando esa esencia que caracteriza a la película: líos amorosos, mucha amistad y personajes cañeros. Independientemente de que guste más o menos la propia trama, es innegable que esta novela tiene muchos elementos a su favor. Para empezar, cuenta con un prólogo súper original que nos introduce de manera cinematográfica en la historia, metiéndonos en el escenario como si fuéramos espectadores de una película siguiendo un plano secuencia y observando en primicia una de las escenas que más adelante será clave en la trama de todas las protagonistas.

Todos los personajes me han encantado y ha sido genial ir buscando paralelismos con las versiones originales que, aunque se mantienen en líneas generales y son reconocibles, también son personajes propios hechos por sí mismos, más allá del evidente cambio de nombre. Además, entre otras diferencias con la película en la que se basa, en este caso no tenemos una pareja protagonista sino a tres chicas muy distintas entre sí: Simone, Calypso y Mavi. Las tres me han caído genial y eso que ninguna de ellas tiene nada que ver con la otra: tienen personalidades muy alejadas pero también rasgos en común. En realidad, toda la novela gira en torno a la amistad de este grupo de amigas que, junto a Aby y Erin, forman una piña encantadora que acoge a la chica nueva del instituto cuando vuelve de sus idílicas vacaciones de verano en las que ha conocido a un chico maravilloso con el que, casualidades de la vida, coincide en su nueva ciudad y quien no parece ser el mismo cuando está delante de sus amigotes. Esta es la historia que ya conocemos y la que se mantiene como premisa para todas las demás tramas y subtramas que aparecen en el libro, cada una más interesantes que la otra. Y si bien solo ha habido un cierre de trama que no me ha gustado (aunque sea consciente que es el mejor que podía haber tenido para ser coherente con todos los mensajes que se lanzan en la historia), todos los demás finales transcurren en paralelo y cierran de manera coral y muy bien atada las tramas de todas las chicas.

Como buena novela de romántica juvenil, las parejas que se van formando tienen una química latente que me ha mantenido enganchada porque quería más y más interacciones entre las chicas y sus contrapartes, con toda esa tensión sexual y emocional que pulula en el ambiente. Aunque al principio pensemos que solo veremos el desarrollo en profundidad de los Sandy y Danny en el papel, la verdad es que este dúo pronto pasa a un relativo segundo plano porque de la imaginación de la autora surgen varios intereses amorosos por ahí que ni esperamos ni sospechamos y que, sin darnos cuenta, de repente tienen toda nuestra atención ante las buenas vibraciones que desprenden. Además, el libro está plagado de mensajes sanos, de feminismo actual, mucha sororidad, con rasgos LGTBI friendly y con un desarrollo con coherencia para quedarnos con varias moralejas al final. Por si fuera poco, también tenemos un toque musical perfecto al inicio de cada capítulo con un pequeño verso de algunas de las canciones más famosas de la archiconocida banda sonora de la película y que la autora va sacando a colación de lo que encontraremos en el capítulo concreto.

Por lo demás, reconozco que el único fallo que puede haberle restado más valoración general a esta novela es la falta de corrección tanto ortográfica (no son muchas las faltas de ortografía pero las hay graves) como ortotipográfica, como puede ser el caso de la ausencia absoluta del vocativo en todo el libro. Además, también convendría una corrección de estilo, pues a veces hay frases con muchas repeticiones o palabras que se repiten demasiado y que afean la sonoridad de muchos párrafos. Sin embargo, sé perfectamente que no hay que ponerse tan técnica para disfrutar por completo de esta historia porque está estructurada de forma muy dinámica, con capítulos cortitos y pasando continuamente de un personaje a otro mostrando sus diferentes puntos de vista y avanzando todas las historias individuales a ritmos muy similares, así que se lee rápido y con una velocidad muy agradable a través de diálogos y muchas reflexiones interiores amenas. Desde luego, me he encontrado más que entretenimiento en esta novela tan original.

8/10

Por resumir un poco lo anterior, me he llevado una sorpresa muy grata con este tercer acercamiento hacia Paula Ramos. Sabía que era cuestión de tiempo que esta autora me enamorara y me enganchara por igual, que a veces no tiene por qué ser lo mismo. Ha sido uno de esos libros que me cuesta soltar mientras voy leyendo y que me descubro pensando en el siguiente rato libre para lanzarme a continuar. Ese sentimiento para mí ha sido lo suficientemente fuerte como para olvidarme, por ejemplo, del tema de las erratas, que quizás en otro tipo de historia la habrían afeado más, pero iba tan rápido leyendo que casi, literalmente, ni las veía. Me ha encantado conocer a estas chicas y yo no vería con malos ojos nuevas aventuras y líos amorosos de instituto porque lo cierto es que dan para muchas más. Sin duda, una de mis recomendaciones a partir de ahora y no dudo que volveré a leer a Paula Ramos muy pronto.

Otras novelas de la autora reseñadas en el blog
https://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/01/resena-los-cuatro-reinos.htmlhttps://enmitiempolibro.blogspot.com/2017/09/resena-caminos-cruzados-bilogia.htmlhttps://enmitiempolibro.blogspot.com/2017/09/resena-caminos-cruzados-bilogia.html





¿Conocíais a esta autora o sus novelas?

¿Os gustan los retellings de clásicos?

lunes, 27 de abril de 2020

RESEÑA Tan Solo un Segundo




Autora: Virginia S. McKenzie
Editorial: Titania, 2017
Rústica con solapas / ebook, 352 págs.
Autoconclusivo
Género: Romántica, Contemporánea, Realista
Hannah tenía un futuro prometedor en aquello que más amaba: la danza sobre hielo. Una meta por la que había luchado junto a Nicholas, su mejor amigo y compañero, durante los últimos diez años. Hasta que el error de otro le demostró lo efímeros que pueden ser los sueños.
Mikhail hace mucho que olvidó lo que era disfrutar al salir a la pista. Es más, tras la lesión que lo obligó a retirarse del patinaje artístico, creyó que nunca tendría ocasión de recordarlo. Sin embargo, el destino parece dispuesto a darle la oportunidad de volver a competir y, sobre todo, de cumplir una promesa grabada con tinta en su cuerpo. Claro que para ello tendrá que convencer a Hannah de que juntos pueden lograr grandes cosas.
Para ambos, luchar por un nuevo comienzo significará tener que hacer frente a sus heridas emocionales, porque solo si son capaces de curarlas encontrarán la manera de vivir y amar sin fronteras.
Esta novela era una de mis grandes pendientes desde que se anunció su publicación y ha sido una de esas ocasiones en las que a pesar de apresurarme por tener el libro, el tiempo va pasando sin poder hacerle un hueco decente y merecido para conocer a una autora a la que sentía muchas ganas de leer. Si no me equivoco, es la primera publicación de Virginia S. Mackenzie y aunque habitualmente soy muy cauta con las primeras novelas (ojo, publicadas, que no tiene por qué se la primera escrita), algo me decía que podía confiar plenamente en esta autora, aunque fuera mi primer contacto con ella y no tuviera ninguna referencia previa. Suelo tener buen instinto y en esta ocasión me alegra mucho decir que la historia también ha estado a la altura de las expectativas que me había marcado junto al estilo de Virginia.
Para empezar por el principio, el primer capítulo de la novela es uno de los más potentes que recuerdo y te deja con el corazón en un puño pensando que tú aquí habías venido a leer una historia de algodones rosas muy blandita. Pues sí, pero no. De entrada, tenemos a dos patinadores de competición, Hannah y Nick, que además de compañeros en la pista de hielo tienen la enorme suerte de haberse criado juntos y ser el mejor amigo el uno para el otro. Una noche de fiesta la tragedia les asalta y trunca la carrera de Nick, que se vuelve un amargado y resentido con el mundo entero en general y con su mejor amiga, en particular. Mientras, Hannah no encuentra la manera de seguir adelante con su vida y su carrera de patinadora profesional y que Mikhail Egorov, uno de los mejores patinadores del mundo y su sueño de adolescente, le proponga ser su nueva pareja en la pista no ayuda para nada a que la culpabilidad remita. Cuando todo su entorno la convence (y también que el tal Egorov resulta ser un acosador insistente de campeonato), Hannah acepta continuar con sus entrenamientos junto a Mikhail, que pasa a ser simplemente Misha.
Hasta aquí podría ser más o menos la premisa de una novela de la que solo esperaba una bonita historia de amor con la danza sobre hielo como trasfondo y ni una cosa ni la otra, sino que ha sido eso y muchísimo más, sin aparentarlo. Para empezar, ni siquiera es solo la historia de amor de una única pareja porque, siendo justos, los protagonistas de esta novela son cuatro y ninguno es más importante ni menos relevante para la trama que otro. De hecho, casi me indigna que Nick no aparezca también en la sinopsis oficial de la contraportada junto a Hannah y Misha, para qué mentir. Hannah tiene que lidiar con la sensación de que está traicionando a su compañero de toda la vida al continuar con su carrera profesional mientras que Nick es la otra cara de esa moneda, con su amargura contra el mundo, sus ganas de hacer daño a todo el que le rodea por su nueva situación, que no quiere aceptar, y viendo además cómo Misha ocupa su lugar en el hielo. Por su parte, Misha también arrastra sus traumas del pasado y le impide abrirse del todo a Hannah y la verdad es que su historia personal es la peor de las tres, la que me ha emocionado más y la que me parece más profunda. Por todo ello, a mi modo de ver, los tres son personajes principales que tienen su peso en la narración. Por algo los capítulos están narrado en primera persona por cada uno de ellos y se van alternando para contarnos la misma historia desde tres puntos diferentes de vista, con todos los matices que van teniendo su relación entre todos ellos y respecto a su nueva vida como patinadores.
Porque así es, el patinaje es el cuarto protagonista. O para ser más exacta, la danza sobre hielo. Directamente no habría novela ni motor personal para los protagonistas sin este cuarto engranaje de toda esta maquinaria de sentimientos. Desconozco si la autora tiene una conexión o experiencia personal con esta destreza deportiva y artística. Sin embargo, la sensación que transmite es de una profesionalidad increíble a la hora de haberse documentado para transmitir tantísimos datos técnicos, coreográficos y del mundillo del patinaje sin que nos resulten abrumadores y, al mismo tiempo, para que nos hagamos una clara idea de la complejidad que hay detrás de este ámbito deportivo y no solo a nivel de competiciones internacionales. Se muestran muy bien todas las inseguridades, la presión a la que está sometidos, su ritmo de vida tan exigente para mantener el nivel profesional y seguir siendo jóvenes con vidas “normales”. Este aspecto de la novela le da una profundidad muy realista a la construcción de los tres personajes, porque el patinaje como elemento argumental les aporta más conflictos personales que los que nos daría una mera historia de amor con sus puntos de tensión, ya que hay algo más que les importa tanto como el amor para ser felices.
Como comentaba al principio, no tenía ninguna referencia acerca del estilo de Virgina S. Mackenzie y había evitado leer ninguna opinión al respecto por lo que toda la impresión que me he llevado de ella me viene de nuevas. Y no sé si ha sido una sorpresa porque la verdad es que, de alguna manera, esperaba la calidad narrativa que me he encontrado. Tiene momentos muy distendidos y otros más profundos, pero en general utiliza la tensión en los momentos clave, de forma que hasta el mismo final hay asuntos pendientes por resolver. Además, también hay muchísimas alusiones a la actualidad friki, a películas y novelas juveniles y la mayoría de las conversaciones son divertidas y con un punto muy fresco de sarcasmo, algo de lo que personalmente disfruto un montón. Así que, a pesar de haber sido un drama romántico, es una novela con muchas reflexiones positivas y un tono esperanzador.
8/10
En otras palabras, ha sido una historia con muchos momentos emocionantes, tanto divertidos como angustiosos, que he leído con una sonrisa con las ocurrencias de los personajes o con el nudo en la garganta cuando la cosa se ponía tensa. Tiene una dosis justa de misterio en las historias personales de algunos personajes, con bastante humor en cada diálogo y con mucho amor, cariño y amistad. Esto ha sido sin duda la clave para que me haya hecho sentir tantas cosas a la vez y el principal motivo por el cual creo que es una buena novela para cualquier tipo de lector y no solo para los habituales de la novela romántica. Si de algo me arrepiento ahora mismo es de haber tenido esta novela en mi estantería tanto tiempo sin haberla leído antes.



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