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lunes, 22 de octubre de 2018

RESEÑA La Posada Shima




Autora: Sonia Lerones
Editorial: Onyx Editorial, 2018
Rústica con solapas / ebook, 400 págs.
Autoconclusivo
Género: Fantasía, Juvenil, Aventura
Ania está cansada de que ni su tía ni su abuela le permitan ocuparse del trabajo familiar en una pequeña pensión. Una noche de lluvia, decidida a demostrar su eficiencia, se encarga de atender al huésped que espera al otro lado de la puerta. Sin que pueda hacer nada por impedirlo, Ania es raptada y llevada a una isla flotante en Japón, donde descubrirá una Posada regentada por una bruja a la que han robado un objeto de valor incalculable. Desde entonces, busca venganza desesperadamente.
A la espera de ser liberada, Ania, ahora sin identidad, se ve forzada a trabajar en dicha Posada, donde sufre un trato horrible por el resto de los criados. Su único consuelo lo encuentra en Jarreth, el esbirro de la bruja, un mago que poco a poco irá ganándose su confianza, y tal vez algo más.
Ania sufrirá en sus carnes lo que significa la traición, el valor de la amistad, la llegada de un amor inesperado, el poder que reside en uno mismo y el valor que nace de las situaciones más desgarradoras, y lo hará en un mundo donde los piratas, los dragones y la magia, serán grandes protagonistas.
Hace un par de años descubrí a Sonia Lerones cuando publicó Fugitivo, su primera novela en coedición (aquí la reseña). Desde entonces, ya sabía que en algún momento y de una forma u otra, volvería a leer alguna de sus historias. Esta portada súper original imitación de una obra manga es perfecta para lo que nos espera en el interior y además está llena de detalles relevantes en la historia. Iba sin ningún tipo de expectativa porque a veces simplemente confío en quien escribe, como era el caso. Así que tampoco sabía de qué iba ni había leído ninguna otra opinión para hacerme una idea de lo que podría encontrarme. Me alegro muchísimo de haber ido a ciegas porque así he podido descubrir desde cero una historia que desborda imaginación en cada página.
Toda la novela transcurre en la llamada “posada” que más bien es una especie de palacio que se autotransporta con enormes estancias y muchísimas habitaciones para los exigentes huéspedes. Os recordará seguramente al castillo ambulante que da título a una de las novelas de Diana Wynne Jones pero lo cierto es que toda la novela es una gran referencia a las películas de animación del estudio Ghibli con todas sus extravagancias. Por cuestiones personales de gustos, para mí no ha sido este su mayor fuerte precisamente porque a mí no me gustan este tipo de películas de animación con cierta fantasía de lo absurdo y personajes extrambóticos basados en la mitología japonesa, porque hay que tener cierto conocimiento de ello para encontrarle el sentido muchas veces. Aclaro que para leer este libro no es necesario para nada ni que os guste ese estilo de animación ni que tengáis ninguna idea de seres o leyendas japonesas porque no es el caso. Y sin embargo, estoy segura de que quien cumpla además con ese requisito, disfrutará el doble de la historia de la La posada Shima.
Entrando más en materia, os comento que aunque hay muchos personajes, la protagonista absoluta es Ania, una chica criada por su abuela y su tía desde la desaparición de sus padres. Las tres regentan una pequeña casa de huéspedes en la que de vez en cuando se aloja Jackar, un pirata con muchas historias sobre Japón y con una historia de amor inacabada a sus espaldas. Ania lo admira por lo mucho que viaja y por lo melancólico que parece siempre. El destino quiere que Ania termine en la Posada Shima, un lugar mágico que esconde muchísimos secretos y donde gobierna con mano de hierro una temida hechicera. Nadie se atreve a desobedecer sus órdenes y todos cumplen con su cometido con miedo para no desatar la ira de la poderosa mujer. Ania comienza a relacionarse con multitud de personajes variopintos mientras está prisionera en la posada y de esas interacciones es de donde realmente va surgiendo la trama, los secretos y las sorpresas que nos vamos dando al leer a la vez que ella misma va cambiando de chiquilla asustada a mujer con personalidad propia sin apenas darse cuenta. Es más, su evidente evolución ha sido el principal atractivo para mí y por eso precisamente el final me ha parecido perfecto para terminar de redondear su construcción como personaje principal.
La ambientación es más que destacable porque todos son detalles de la cultura asiática y además muy bien integrados en la trama con mucha sutileza. Se agradece muchísimo cuando una historia de fantasía juvenil se sale de la norma y se desarrolla en un mundo alternativo pero también con toques de otra cultura que no sea siempre la omnipresente occidental. Para mí ha sido una lectura fresquita en ese sentido porque aporta variedad al panorama juvenil actual. Sin embargo, por otra parte también he visto algunas lagunas de trama que al principio parece que van a tener más peso en el desarrollo pero que luego quedan un poco diluidas o no se desvelan con la suficiente importancia. La historia del pasado, la desaparición de los padres de Ania y su abandono, la explicación que rodea a la misma posada… Hay cosas que, si bien se explican, no quedan lo suficientemente claras como para que l@s lector@s no sintamos algo de confusión al terminar. Aunque también es cierto que lo que queda claro son las conexiones personales entre los distintos personajes que son en definitiva lo más importante de esta novela.
El estilo narrativo de Sonia Lerones es pausado y muy tranquilo, sin grandes sobresaltos y bastante lineal en cuanto a los altibajos de tensión o giros argumentales. Incluso aunque haya plot twists más o menos esperables, quizás no estén ubicados de la forma que más impacto causan pero aún así logran mantener el interés en la trama. En cambio, esa narración pausada da mucho juego para descripciones visualmente elaboradas de escenarios y estancias de la posada pero también de los muchísimos personajes que aparecen en el libro. Es posible que incluso haya demasiado párrafo descriptivo en detrimento de los diálogos pero apenas me he dado cuenta porque la prosa incluye también pensamientos y sentimientos, principalmente de Ania, así que en general es muy completa y pese a su apariencia de lentitud por la falta de grandes cliffhangers de capítulo en capítulo, mantiene un ritmo bastante agradable durante todo el libro.
7/10
Resumiendo, la novela es un gran homenaje a algunas películas de animación japonesas en cuanto a ambientación y estilo pero también es a su vez una historia de fantasía muy original y pausada, sin grandes sobresaltos pero narrada de una forma muy tranquila con grandes descripciones. Si no conocéis a esta autora es una buenísima opción para haceros una idea de lo elegante que resulta su forma de escribir y lo enorme que es su imaginación. ¿Podría haberme gustado más a mí? También, pero ya digo que precisamente ha sido su aire a “castillo ambulante” contra lo que he tenido que luchar constantemente para olvidarme de mis prejuicios y finalmente lo he logrado porque me llevo otra encantadora novela de Sonia Lerones con la que he podido disfrutar de todos sus capítulos.




Otras novelas de la autora reseñadas en el blog
https://enmitiempolibro.blogspot.com/2016/12/resena-fugitivo.html

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lunes, 15 de octubre de 2018

RESEÑA El Juego de la Memoria


Autora: Felicia Yap
Título Original: Yesterday
Editorial: Maeva (Noir), 2018
Traducción: Laura Vidal
Rústica con solapas, 376 págs.
Autoconclusivo
Género: Distopía, Ciencia Ficción, Thriller
Un thriller filosófico que imagina una realidad en el que las clases sociales ya no están determinadas por el poder adquisitivo, sino por la capacidad de recordar.
En la realidad de El juego de la memoria existen dos tipos de personas: los Uno, que pueden recordar solo un día, el de ayer; y los Duo, que también recuerdan el día de antes de ayer y que, por lo tanto, pertenecen a la clase privilegiada. Claire  y  Mark  Evans  forman  un  matrimonio  mixto,  algo  poco común. Claire, Uno, es ama de casa, y Mark, Duo, es un exitoso novelista que se prepara para lanzar su carrera política. Aparentemente son el ejemplo perfecto de la política de tolerancia e igualdad, hasta que en la orilla de un río aparece el cuerpo de una mujer. A partir de entonces, el enigmático detective Hans Richardson entra en sus vidas y empieza la investigación en un mundo en el que la memoria es muy frágil.
¿Habíais oído hablar del término “thriller distópico”? Por mi parte, es la primera novela que leo con esta mezcla de géneros, además, dos de mis favoritos. Es un libro súper rápido porque además la edición cuenta con una letra enorme, pero sobre todo es una historia curiosa por la idea general que desarrolla, que gira en torno a la incapacidad de recordar de las personas, así que imaginad lo complicado que debe de ser intentar resolver un asesinato que al día siguiente ni el asesino recordará. Esta llamativa idea fue suficiente para que quisiera leer la novela y debo reconocer que aunque está muy bien planteada la parte de ciencia ficción, se me ha quedado un poco coja por la parte del asesinato, al menos en cuanto a nivel de intriga porque supongo que la autora estaba más pendiente del tema de la memoria distópica que de mantener el misterio de la resolución del caso.
Toda la premisa gira en torno a una sociedad alternativa en nuestra actualidad (es más, mantiene muchos hechos reales y personajes famosos como Steve Jobs) dándole un toque distinto porque hay un pequeño matiz: una ligera mutación hace que las personas sólo puedan recordar uno o dos días anteriores. En función de esa capacidad de memoria se distinguen las dos clases sociales y el poder adquisitivo, Unos y Duos, de forma que los Uno están vistos como ciudadanos de segunda, prácticamente gente simple que no es apta para ciertos trabajos, como el de policía. Además, tampoco está bien visto que se casen entre ellos porque las diferencias de “inteligencia” son insalvables para convivir. Sin embargo, a punto de aprobar una ley que permite la igualdad entre estos matrimonios mixtos, Claire (Uno) y Mark (Duo), lo llevan bien desde hace 20 años. O no tanto como aparentan, porque con la aparición de un cadáver cerca de su casa, las cosas al parecer no funcionan tan bien entre ellos.
Toda la parte distópica es curiosa en sí misma y el libro merece la pena simplemente porque es distinto a otros. Las personas sólo recuerdan ayer o anteayer, aunque hay algun@s privilegiad@s (posible spoiler→gente a la que la mutación parece no haber afectado a la memoria y recuerda toda su vida←fin del spoiler) aunque sean considerados locos y encerrados en psiquiátricos. Para poder salvar los inconvenientes del olvido natural hay avances tecnológicos como los diarios electrónicos o los iDiarios de Apple, personales y privados, que sólo pueden consultarse, por ejemplo, en casos de investigaciones policiales o de seguridad nacional porque supone la peor intromisión en la intimidad de las personas: sus pensamientos más íntimos por escrito.  Aquí es donde empieza la parte de la resolución del asesinato de Sophia Ayling, una despampanante rubia que parece tener conexión con Mark y su pasado, al menos según su diario electrónico y que puede poner en peligro su matrimonio mixto, su carrera como novelista afamado y su ansiado puesto como congresista.
Los personajes principales y únicos son cuatro y no hay más ni relevantes ni dignos de mención porque los secundarios son circunstanciales simplemente. En cambio, los capítulos están narrados por cada uno de los cuatro personajes en primera persona desde el punto de vista de Claire y Mark Evans, el inspector Hans y la propia víctima del caso, Sophia. Estas cuatro perspectivas engloban tanto los hechos presentes como los pasados porque, por ejemplo, los capítulos de Sophia son extractos de su diario personal que va leyendo el investigador, y los de Claire y Mark mezclan su presente caótico como pareja con sus desconfianzas entre ellos y del pasado sobre cómo se conocieron y su relación con Sophia, como principales sospechosos del caso. Por su parte, Hans tiene como objetivo resolver el asesinato en ese mismo día (posible spoiler→porque lleva más de 20 años de su carrera ocultando que es un Uno, y no un Duo, a quienes se veta pertenecer al cuerpo de policía porque se necesita gente inteligente y con capacidad de memoria superior←fin del spoiler), así que se puede decir que la novela a tiempo real transcurre en un solo día aunque incluya dos décadas de hechos.
Sin embargo, por la parte que toca al thriller se me ha quedado bastante cortito porque como novela policíaca es bastante simplona, no sólo en el planteamiento sino también por la resolución, que no deja margen a muchas teorías y más o menos es una o dos porque sólo hay un par de sospechosos. Si acaso el final es algo sorprendente porque da un giro a todo lo anterior, pero para mi gusto la manera de plantearlo en cuanto a la narración no hace que mejore la historia (es más, al terminar hubo un capítulo de confusión total en la que no sabía lo que había sido de verdad y lo que no). En cambio, el procedimiento ha resultado muy curioso ya que tanto el investigador como los testigos y sospechosos sólo tienen recuerdos de un día o dos y para todo lo demás tienen echar mano de sus diarios electrónicos para acordarse, teniendo en cuenta que lo que escriben puede ser verdad o mentira o sólo su punto de vista. Además, la novela cuenta con varios giros que (predecibles o no) le dan impulsos a la trama que va cobrando nuevos significados y nos van mostrando que la mente más perversa a veces no es la del/la asesin@.
7/10
Para resumir, me he encontrado con un libro que se puede dividir claramente en dos aspectos: la ciencia ficción y el thriller. Sopesando cada uno por separado, la primera merece muchísimo la pena porque mantiene el nivel de interés de principio a final; en cambio, la parte policíaca es más normalita e incluso nos deja con la sensación de ser bastante predecible desde el primer capítulo cuando los únicos dos sospechosos quedan presentados. Sin embargo, sí que se puede disfrutar fácilmente porque esa aparente sensación se diluye bastante a medida que leemos y gracias a que se avanza muy rápido consigue atrapar como una entretenida novela negra futurista, aunque transcurra una actualidad alternativa. Una recomendación si queréis algo de misterio ligero y sencillo pero muy interesante desde el punto de vista de la ciencia ficción.
*Termino dando las gracias a Ediciones Maeva por haberme proporcionado un ejemplar de esta interesante novela.
 


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martes, 9 de octubre de 2018

RESEÑA Una Sonata de Verano



Autora: Belén Martínez

Editorial: Puck, 2018

Rústica con solapas / ebook, 352 págs.

Autoconclusivo

Género: Realismo Mágico, Juvenil, Contemporánea, Misterio.


Casio Oliver está obsesionado con Preludio de invierno, la primera obra de Óscar Salvatierra, un escritor ya retirado. Aguablanca, el pueblo donde se desarrolla la historia, lo acoge el último mes de verano entre sus pinos, fantasmas y recuerdos olvidados, mientras él trata de olvidar la pesadilla en la que se ha convertido su vida desde hace unos meses. Lo que no sabe, es que su propia historia ya comenzó hace tiempo con un chico que le ofreció un paraguas bajo la lluvia, una mansión sobre un acantilado, y un libro que esconde magia, muerte y amor entre sus páginas.

En el abismo que separa la magia de la realidad, Casio tendrá que decidir por qué luchar, por qué vivir, para que su propia historia se haga realidad.


No os imagináis las ganas que tenía de conocer a esta autora, más que de leer la propia historia en sí, que ya me daba buenas vibraciones sólo con esa portada que nos da varios datos del interior. Mi intuición era buena y he quedado encantada tanto con Belén Martínez como con Casio y compañía porque Una sonata de verano es una historia muy original por cómo está enfocada pero también porque reúne elementos de novelas románticas young adult, de misterio gótico y de drama familiar. Como lo leéis, y todo funciona de una manera coordinada dando peso tanto a los personajes como a los dramas y los misterios. Y sí, esta novela se encuadra en el realismo mágico porque pese a contar una historia perfectamente realista (de hecho, algo que le podría pasar a cualquier adolescente hoy en día) tiene un ligero toque de fantasía que la hace redondita y muy apetecible para hincarle el diente con más ansias. Aunque sin adelantar acontecimientos, ya os digo que es una historia que merece la pena descubrir sin saber apenas de qué va y por eso voy a intentar dar mi opinión de la manera más sutil posible para no desvelar demasiado.

El protagonista absoluto de la novela es Casio, un chico ya de por sí particular por su aspecto físico, que va a pasar el verano con su familia a Aguablanca, el pueblo en el que se desarrolla Preludio de invierno, su novela favorita y con la que está un poquitín obsesionado. Además, también es el lugar de residencia de Óscar Salvatierra, autor de la obra y con el que Casio se comporta como un auténtico fangirl. El verano para Casio comienza un poco diferente a otros porque no cuenta con sus mejores amig@s, con los que hace meses que no se habla a raíz de algo que ocurrió durante el curso y de lo que no quiere hablar con nadie. Y por si fuera poco, tiene que coincidir en un pueblo tan pequeño como Aguablanca con Marc Valls, un chaval de familia adinerada de un colegio elitista que tuvo el placer de verlo en la situación más humillante de su vida sin que el pijo hiciera nada más que mirar. Todas estas circunstancias hacen que el verano de Casio se adivine movidito de emociones y así es como he acabado yo de leer la novela porque esto sólo es el comienzo. Casio tiene que lidiar en plena adolescencia con un montón de sentimientos que no puede hablar con nadie pero, sin darse cuenta, somos los lectores quienes sí conocemos todo lo que va sintiendo y pensando porque la narración está en primera persona y en presente, de forma que vamos “viviendo” junto a él a medida que le van ocurriendo cosas o las va recordando. Cuando llega a Aguablanca, a su pesar, sólo tiene a dos personas con las que parece conectar contra todo pronóstico: Marc, el chico que conoce lo que ocurrió al salir del colegio y con el que parece destinado a coincidir en los momentos menos oportunos, y Enea, una viejecita gruñona que le presiona para arreglarle el jardín a cambio de información sobre la familia Salvatierra y su misteriosa mansión que corona el acantilado en el que transcurre el final de la novela Preludio de invierno.

En este sentido, os diré que uno de los aspectos que más me han atrapado del libro es que resulta ser una historia dentro de otra historia. Casio se sabe de memoria Preludio de invierno pero la historia que conoce no parece ser tan ficticia como pensaba y pronto descubre que en la mansión de los Salvatierra ocurrieron (y ocurren) cosas que hacen que los hechos narrados en la novela sean de lo más reales pese a que Casio crea que se está volviendo loco y no pueda hablar con nadie del tema por temor a que piensen que está teniendo alucinaciones. En Preludio de invierno, los protagonistas son Víctor Vergel y Ágata Faus, dos jóvenes separados por su condición social y por la cruel familia Vergel que, de forma paralela a los Salvatierra en la realidad de Casio, guarda oscuros secretos, desvelados en momentos clave del libro, y cuyos miembros sólo son perfectos en apariencia, como la propia mansión. Una historia de un amor imposible en tiempos de la Guerra Civil española, nacido a escondidas y destruido de la manera más trágica posible. Pese a que son pocos los fragmentos de Preludio de invierno que aparecen en la novela, las alusiones al libro de Óscar Salvatierra son constantes porque Casio no para de estar pensando en ello y en todas las coincidencias que parece haber a su alrededor.

Además, mientras tanto y como no tiene a nadie más, comienza a relacionarse con Marc Valls, que también le abre las puertas de la mansión de los Salvatierra para poder hablar con Óscar, así que lo que comienza como puro interés se convierte en la relación más intensa que haya tenido jamás, pues el ricachón resulta ser un chico normal, con sus propios matices ocultos pese a su personalidad extrovertida, su forma hablar desinhibida y de entender la vida, hace que todos los esquemas de Casio se rompan y se vuelvan a reconstruir de forma mucho más armonizada con su propia forma de ser. Casio es uno de los mejores personajes que he podido conocer en cuanto a construcción pero sobre todo es uno de los más tiernos y encantadores de mis últimas lecturas. Es irónico y entrañable a la vez, pero desde luego sólo se deja ver como realmente es cuando está con Marc Valls. Tanto Casio como Marc son personajes profundos (aunque si bien es cierto que a Marc sólo lo conocemos a través de los ojos de Casio) con un pasado, un presente en el que ambos coinciden y unas circunstancias familiares diametralmente opuestas.

De hecho, la importancia de la familia y de la amistad se vuelve recurrente sobre todo hacia la mitad de la novela, cuando se empiezan a dar cuenta de que la historia de Preludio de invierno podría volver a repetirse entre las paredes de la misma mansión que fue testigo del romance de Víctor y Ágata. Así, la novela está repleta de secundarios dotados de una personalidad muy realista (si no me equivoco, incluso la propia autora reconoce que algunos de esos rasgos están basados en personas reales de su entorno), de tal forma que desde Yago, el hermano mayor Marc, con su sarcasmo y su rebeldía (imposible no querer que tenga más escenas); o Laia, la mejor amiga de Casio, con su perseverancia para intentar que Casio arregle lo que sea que ocurrió entre él, Asier y Daniel, sus otros dos mejores amigos y con los que ya no se habla; incluso los propios personajes de la novela dentro de la novela, Víctor, Ágata, o cualquiera de los Vergel, aportan más voces al coro de Una sonata de verano porque quizás no sean del todo fruto únicamente de la imaginación de Óscar Salvatierra.

En cierto modo, hay giros argumentales que se pueden hacer predecibles dependiendo de lo atent@ que se esté a la lectura, porque sí que es verdad que se van dando pistas más o menos sutiles. En mi caso es que siempre voy pensando qué haría yo en la trama si fuese mía y cuando coincide con las ideas de l@s autor@s pues acierto, como ha sido el caso en varias teorías que tenía según iba leyendo. Pero aún así no ha restado ni un sólo ápice de interés para querer saber la verdad sobre todo lo que rodea a los Salvatierra, a los Vergel y si Casio se está volviendo loco o no de verdad cuando comienza a ver cosas que no deberían estar ahí. Esto ya es cuestión de lo perspicaces que seamos al leer pero creo cualquiera disfrutará incluso hilando teorías porque lo importante es el mensaje que nos queda al final. Y hablando de final, no voy a fingir que no me ha tocado la fibra porque el nudo en la garganta de la emoción sí que era real ya que, como os digo, si hay algo que se tiene que destacar es esa narración de Belén Martínez, con un montón de metáforas, un estilo a veces irónico y a veces desgarrador, y unos personajes tanto principales en la “realidad” de Sonata de verano, como “ficticios” en Preludio de invierno que entre otras cosas, son inolvidables.


Resumiendo un poco todo lo anterior, la novela engloba tanto sentimiento y misterio que obviando incluso la forma tan emocional en la que está escrita, ya sería suficiente para removernos algo por dentro. Así que tras terminar de leer esta novela tan emocionante, sobre todo me quedo con esta promesa de la literatura juvenil que es Belén Martínez y a partir de ahora será de mis autoras a seguir. Una recomendación clarísima para quienes disfrutéis de las historias de amor adolescentes, de los dramas familiares y de las novelas de misterio con toques mágicos. Podrá gustaros más o menos, pero os aseguro que no os arrepentiréis de darle una oportunidad.

*Por último, tengo que volver a dar las gracias a Puck por haber publicado a esta autora y haberme cedido un ejemplar de cortesía.

 


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