Autora: Sofía Aguerre
Editorial: Escarlata
Ediciones
Tapa blanda,
rústica con solapas / ebook, 264 págs.
Autoconclusivo
Género:
Misterio, Romántica, Fantasía.

Mina está desesperada; su madre está enferma y siente
que su idílica vida, en un bello pueblo de Austria, empieza a derrumbarse.
Decide visitar a la bruja del bosque en busca de una cura milagrosa, pero acaba
siendo testigo de un asesinato.
A partir de entonces, todo parece volverse en su
contra; no puede hablar de ello porque Maximilian Eisler, el asesino, ha
entrado en su vida y está dispuesto a quedarse. Y por si no fuera suficiente,
algo letal acecha en el bosque. Ella sabe que todo está relacionado, pero
también que nadie va a creerla. No obstante, no va a rendirse tan fácilmente y
pondrá todo su empeño en seguir la luz de las luciérnagas y resolver el
misterio que han traído consigo las lunas de marzo.

Tenía una
ilusión tremenda por tener y leer esta novela porque para mí era “especial” por
dos motivos. El primero es que forma parte del catálogo de Ediciones Escarlata,
una editorial que no me defrauda (o que coincide mucho con mis gustos, también puede
ser) y que siempre apuesta por la variedad en las novelas que publica y tenía
muchísima curiosidad con “Las lunas de marzo” porque fue su primera publicación
allá por 2015. Pero además también coincide que es la primera novela de Sofía
Aguerre, autora en la que tenía cierta confianza ya de entrada por su forma de escribir sus críticas
literarias. Así que con esto en mente, no necesité siquiera leer la sinopsis
del libro (aunque también es verdad que casi nunca lo hago) y empecé a leer a ciegas
completamente.
Contada en
primera persona, esta es la historia de Mina (que ya el nombre sugiere cierto
aire gótico como su tocaya en Drácula), una jovencita casadera desesperada por
salvar la vida de su madre de una terrible enfermedad y que ve cómo su familia
se va desmoronando poco a poco mientras ella sólo puede observar los
acontecimientos con impotencia. Pero el desencadenante de la desgracia de Mina
parece ser un tal Eisler, que llega al pueblo rodeado de misterio (tanto por su
pasado como por sus intenciones) y lo primero que hace es (presuntamente)
cometer un asesinato, del que Mina es testigo desde las sombras de su escondite.
A partir de ahí, toda la novela gira en torno a ese tira y afloja entre las
sospechas de Mina, su preocupación por su hermana pequeña (que comienza a
manifestar una fascinación enfermiza por Eisler) y el descubrimiento de la
verdad sin poner en peligro a más gente, porque a su alrededor los accidentes,
las enfermedades y las desapariciones comienzan a ser demasiado habituales
desde la llegada de Maximilian Eisler.
El personaje
principal, Mina Strolz, más allá de que pueda caer bien, mal o se pueda conectar
con ella (dependiendo de cuáles sean sus decisiones y sus acciones) es un
personaje construido de forma muy convincente. Todo lo que hace (más o menos cuestionable y
eficaz para averiguar lo que está pasando) aparece muy bien justificado, ya sea
por el propio desarrollo de los acontecimientos o por la propia personalidad de
la chica. Ella misma se reprende por ser demasiado pasiva con respecto a todo,
y ese defecto se refleja claramente cuando trata de ayudar o al menos, de no
empeorar la situación. La impotencia y la preocupación que siente se palpa en
sus pensamientos y en cada reflexión que hace cuando se plantea actuar o no
actuar en contra de Eisler.
Además, Maximilian
Eisler como personaje es uno de los más enigmáticos que he visto últimamente.
En el primer capítulo lo conocemos simplemente por su voz y a través de los
oídos de Mina desde su escondite, y absolutamente toda la novela me ha tenido
en ascuas porque no había por donde pillarlo. Es imposible saber cuáles son sus
intenciones (ni siquiera si son buenas o malas), cuáles serán sus siguientes
movimientos. Y tiene un doble filo peligroso como personaje: no se sabe si es
el típico chico misterioso atormentado o el típico psicópata con encanto. Este
sin duda ha sido uno de los puntos más fuertes que ha tenido la novela porque
es el contrapunto perfecto para una chica tan sumisa y pasiva como Mina, que
todo lo hace por el deber y nada por su propio placer.
Por lo demás, también
los secundarios tienen su encanto (el pretendiente, la hermana pequeña, el
primo, la doncella, la bruja, sus amigas…), aunque en este caso no puedo
alabarlos de ninguna forma porque casi todos me caían mal, no porque estén mal
construidos o no sean necesarios, es que simplemente le he cogido cariño a Mina
y cada uno de los demás personajes, a su modo, no ha parado de vapulearla a su
antojo (también es verdad que debido a que Mina se deja hacer). De hecho, hay
algunos secundarios que tienen tal grado de misterio detrás de sí, que resultan
ser verdaderos sospechosos de las desgracias que están ocurriendo alrededor de
la familia Strolz, así que para el lector acaba siendo un pequeño juego ir de
uno a otro pensando quién puede estar implicado y quién no es lo que parece.
En algunos
momentos de la novela puede parecer, quizás por la falta de acción por parte de
Mina, que no está ocurriendo nada más allá de las cavilaciones de la
protagonista, pero se trata de una historia narrada de tal forma que se pueden
disfrutar de varias tramas a la vez y se puede decir que cada una de ellas
sigue un ritmo diferente. Me explico. Por un lado tenemos la trama centrada en
el romance, porque a la par que Mina empieza a tener sentimientos
contradictorios por Eisler, hay que tener en cuenta la época en la que se
desarrolla la trama que es finales del siglo XIX y Mina ya va tarde para
casarse. Por eso, menos mal que hay un joven buen partido, Karl, capitán de la guardia,
muy pesadito además, que le hace corte con el beneplácito del padre de Mina y
de prácticamente todo el pueblo. Así que la pobre Mina se siente un poco
presionada y no me extraña, porque detrás de ella viene Katarina, su hermana pequeña, también metiendo
prisa por casarse. Y por otro lado, mientras vamos averiguando poco a poco el
misterio de lo que está pasando realmente, también asistimos al enredo familiar
provocado por los temas de la herencia, porque al ser Mina y su hermana dos
jovencitas casaderas pero sin haberse casado, el otro heredero de la familia
Strolz, el primo Guntram está reclamando sus derechos y, por lo
tanto, presionando para que Mina encuentre marido, sea quien sea, pero pronto.

Así que
realmente con todos estos frentes abiertos, ningún tramo de la novela se
hace aburrido, ni falta de interés; de hecho, ocurre todo lo contrario. La narración
tiene un tono tan pausado que en vez de hacerse lenta, la historia va
transcurriendo poco a poco añadiendo pequeños misterios, nuevos problemas,
aliados o enemigos inciertos.

Por si fuera poco, toda la novela tiene un aura
de misterio y de esoterismo que al principio (sobre todo) me recordaba a los
cuentos de los hermanos Grimm por todos los escenarios que aparecen (como la
cabaña de una bruja, un bosque prohibido…) pero más adelante cuando toman
importancia los interiores más que los exteriores, la visión que tenía en mi
mente se asemejaba más a la estética de la película La cumbre escarlata (de
Guillermo del Toro). Así que os podéis imaginar con estos ambientes lo
fácil que es meterse en una historia de intriga que combina magia esotérica,
asesinatos misteriosos y mansiones lúgubres en medio de Glühwürmchen, un
romántico pueblo austriaco de finales en pleno siglo XIX.
Para rematar,
todo termina en un final que se asemeja bastante a las novelas góticas clásicas
(o si sois más de televisión, muy del estilo de Penny Dreadful). No podía
haberme gustado más cómo quedan cerradas todas las tramas y es que si me
hubieran preguntado antes de leer qué hubiera preferido que ocurriera, os
prometo que no habría otra manera de acabar con esta historia. Así que pese a
mi miedo a que, tras haber disfrutado muchísimo con toda la historia, el final
pudiera llegar a defraudarme, ha conseguido que todo lo anterior me haya gustado aún
más.
En definitiva, esta
historia ha sido mucho mejor de lo que espera. Con un toque muy místico y a la
vez contundente, la autora ha sabido darle perfectamente ese matiz sutil de
clasicismo en su justa medida para que sea una perfecta combinación de novela juvenil de
misterio y de novela de fantasía fuera de lo común. Sin duda será una
de mis recomendaciones a partir de ahora, porque además la forma de escribir de
esta joven autora convence, hace disfrutar y te mantiene pegado a las páginas
tanto si lo que quieres es devorarlo como si lo que quieres es simplemente
saborear su prosa tan bonita.
Otros datos de interés
Quizás por su
nombre no la conozcáis (o sí) pero por si acaso os comento que la autora, Sofía Aguerre,
también es blogger y ya os recomendé su blog en esta entrada de aquí, porque me
parece que sus reseñas están súper trabajadas y realiza unos análisis que os
pueden ayudar muchísimo a elegir vuestra próxima lectura. Os enlazo su blog en la imagen.
*Si queréis
conseguir vuestro ejemplar, os dejo aquí el enlace directo a su ficha en
Ediciones Escarlata, tanto en papel como en digital.
¿Conocíais esta novela o a su
autora??
¿Os gustan las novelas de
misterio con esta ambientación?















