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miércoles, 15 de mayo de 2019

RESEÑA Amor en Juego



Autora: Marta Cruces

Editorial: Phoebe Romántica, 2019

Tapa blanda / ebook, 378 págs.

Autoconclusivo

Género: Romántica, Contemporánea


Dorian Wilson es uno de los mejores y más famosos creadores de videojuegos, pero en los últimos tiempos ha perdido su toque mágico… Su empresa le da un ultimátum: o consigue un nuevo éxito o le despiden. Para ayudarle a centrarse y sacar adelante el proyecto, le envían a Claire Redfern, experta en encauzar la creatividad de genios como él.

En el día a día, Dorian y Claire tendrán que aprender a trabajar juntos, a estudiarse, a cooperar… hasta que el amor parece querer entrar a complicarlo todo. Tanto uno como otro deberán enfrentarse a su pasado, a superar antiguas traiciones y engaños, todo para poder sacar adelante su proyecto.

Y algo más… Mientras tanto, todo estará en juego.


De nuevo repito con Marta Cruces aunque esta vez en solitario después de haber probado con ella a cuatro manos junto a África Ruh con Escrito con sangre y seda, cuya reseña podéis ver aquí. En este caso es un género bastante diferente pero que me llamó la atención desde que vi anunciada su publicación, primero por curiosidad porque me encantaría seguir la evolución de esta autora y segundo porque todo lo que tenga que ver con videojuegos me capta enseguida como buena chica gamer que soy. Como suele ser habitual, dado que ya tenía decidido que leería esta novela, ni siquiera me molesté en leer la sinopsis aunque a grandes rasgos sabía de qué iba y mis conclusiones han sido dos: que tenía razón en confiar en una nueva historia de Marta Cruces y que a veces las expectativas son las únicas que nos fallan y no las historias que leemos en sí mismas.

A grandes rasgos, hay dos cosas que quizás han hecho no que disfrute menos de la lectura pero sí que no me haya gustado aún más. De una tengo la culpa yo y sólo yo y es la falsa expectativa que me creó la portada porque esperaba que fuera mucho más divertida e incluso de género chick-lit, por eso del juego y del amor creí que sería una comedia romántica con situaciones graciosas pero no: es romántica pura. Y de ahí paso al segundo punto que me ha flojeado y es que al ser romántica pura, la historia de amor tiene que ser muy pero que muy sorprendente para que mantenga mi interés leyendo y a la vez la química entre los protagonistas tiene que ser muy buena para que me convenzan como pareja. Me hubiera gustado encontrarme con algo mucho más arriesgado, con unos protagonistas más innovadores, por eso creo que al acabar de leer la sensación ha sido la de haberme quedado a medio gas aunque no haya supuesto ningún problema a la hora de ir leyendo porque no deja de ser una buena novela de entretenimiento.

Sin necesidad de leer la sinopsis concreta, en general la trama de Amor en juego es sencilla y en cierto modo, muy típica. Dorian es un desarrollador de videojuegos algo caótico que lleva un tiempo sin una buena idea por culpa de un bloqueo creativo. A su alrededor y trabajando desde casa, cuenta con un equipo estupendo de desarrolladores y diseñadores al que dirige con amabilidad y buen rollo y con los que mantiene una relación de amistad además de compañerismo. Sin embargo, su empresa cree conveniente enviarle a Claire, una organizadora profesional, para que ponga algo de orden en los nuevos proyectos. Lo primero que cambia Claire es su espacio de trabajo (porque en el fondo sueña con ser diseñadora de interiores), aunque lo que menos espera Dorian es que termine por cambiar su vida entera. Claire es, si acaso, el personaje con más tópicos que tiene la novela: vive con su hermano pequeño, Chris, con una carrera que no le gusta y manteniendo una relación con su padre muy tensa y distanciada debido al tema del trabajo porque en realidad ella no está conforme con su deriva profesional y no se atreve a apostar por su sueño personal.

Así a simple vista, no hay nada nuevo en el horizonte más allá del chico conoce chica y salta la chispa. Es más, la relación romántica es la parte con más clichés de todo el libro y la que en general me ha sabido a poco aunque me haya entretenido igual, que una cosa nunca quitará a la otra, si se saben manejar. Por eso, respecto al propio romance he tenido mis altibajos al ir leyendo porque para mi gusto considero que empieza demasiado acelerado, muy evidente desde el primer encuentro y a mí me gustan más a fuego lento y pausados para mantenerme enganchada, mucho más que si se descubren todas las cartas desde un principio. Aquí la atracción es tan clara y los pensamientos hacia lo que sienten por el otro son tan obvios a las pocas páginas, que parece que poco queda por desarrollar. Luego es verdad que rebaja bastante la velocidad, porque la trama empieza a centrarse en otras subtramas, y quizás se ralentice demasiado hasta el punto que parece que se estanca sin avanzar aunque sepamos cómo va a terminar. Realmente esto es un tema de percepción lectora porque influye muchísimo el tipo de romances que disfrute cada lector@ así que esta cuestión de ritmos románticos no es algo intrínsecamente negativo.

Por otra parte, todo lo demás es un acierto continuo porque la historia tiene muchos más puntos a favor que los pocos que me han flojeado a mí. Por ejemplo, ambientar el tema laboral en el mundillo de la industria de los videojuegos por parte de Dorian, nos lleva a conocer muy pero que muy bien cómo funciona la creación de un videojuego desde que solo es una mera idea hasta que sale al mercado. La autora plasma muy bien todas y cada una de las fases, con un montón de tormentas de ideas creativas, de estrategias para mejorar el producto… Se nota de lejos que domina todo ello ya sea por experiencia o por documentación, pero está claro que ha disfrutado incluyendo todas esas pinceladas para darle mucha mayor credibilidad al personaje de Dorian y todos los secundarios que lo rodean. Gracias a Dorian, tenemos al gran antagonista de la historia: un antiguo rival de personalidad manipuladora y ambiciosa que no duda en pisotear a quien esté a su lado para pasar por encima. El típico trepa sin escrúpulos, vaya (aunque este es un tópico de la vida diaria). Sin embargo, aunque sea una historia del pasado de la que Dorian aún no ha pasado la última página, resulta ser uno de los conflictos actuales que tiene el protagonista y para mí personalmente, al haberme desinteresado un poco del desarrollo del romance, es esta otra relación la que me ha mantenido en ascuas, con los flashbacks diseminados de los recuerdos de Dorian, mientras intenta que no afecte a su proyecto ni a los que trabajan con él.

Precisamente, el grupo de compañeros de Dorian es otro de los aspectos que más dinamismo le aporta a la novela, que ya de por sí tiene un ritmo muy ágil de lectura porque todo transcurre prácticamente a través de diálogos entre los personajes. Todos los chicos y chicas que forman el equipo de trabajo tienen a su vez personalidades muy diferenciadas que no quedan diluidas por estar en segundo plano, sino que cada uno de ellos tiene su subtrama y algún momento en el que cobra su propio protagonismo. Aunque sin duda, para mí el punto más encantador que tiene Amor en juego es la relación de Claire con su hermano Chris, porque es un chico entrañable que admira a Dorian, su ídolo creador de videojuegos y se comporta como un auténtico fanboy. Gracias a él tenemos muchos de los mejores diálogos de la novela y también continuas alusiones frikis que impregnan casi todos sus encuentros. Al fin y al cabo, esta historia le da protagonismo a la relación entre Dorian y Claire pero al terminar nos damos cuenta de que todo lo que hay son relaciones, de uno u otro tipo y yo me quedo con eso.

7/10

En resumen, una novela rápida y encantadora pero algo típica, con un buen fondo y una bonita historia de amor pero llena de tópicos. Si os gusta la novela romántica, con Amor en juego acertáis casi seguro porque tiene todos los elementos que suelen gustar a l@s amantes del género y que funcionan muy bien, combinados con la narración sencilla y fluida de Marta Cruces, así que tampoco me lo pensaría dos veces si la trama os llama la atención.

*Para terminar, tengo que agradecer a Marta Cruces y a Phoebe Romántica por haber tenido el detalle de facilitarme un ejemplar.



Otras novelas de la autora reseñadas en el blog

https://enmitiempolibro.blogspot.com/2019/03/resena-escrito-con-sangre-y-seda.html

¿Conocíais a esta autora o sus novelas?

¿Os gusta el mundo de los videojuegos?

sábado, 11 de mayo de 2019

RESEÑA Una Última Luna




Varios Autores

Editorial: Hela Ediciones, 2019

Tapa blanda / ebook, 164 págs.

Antología

Género: Relatos, Fantasía, Mitología











1. Una última luna de J.D. Martín

2. En el hielo de Maeva Nieto

3. Catarsis de Celia Añó

4. El espectro de Victor Dagro

5. Se lo debéis de Aina Ogayar

6. El devorador de sueños de Sara Cruces

7. Amduat de Raquel Aysa Martínez

8. La luz de Amalur de Erik Reenberg.

9. Bosque y vida de Isabel Pedrero

10. Dioses Olvidados de Mercè Homar Mas


No es la primera vez que leo relatos pero sí la primera vez que tengo ante mí una antología completa para opinar sobre en ella en conjunto. En realidad es algo complicado cuando lo único que relaciona a todos los relatos es la palabra “mitología” pero respecto a todo lo demás no pueden ser más diferentes y ese es el principal acierto que creo que ha tenido la editorial a la hora de recopilarlos. Hay historias sobre la cultura egipcia, japonesa, china, inuit, nórdica… Además, así he podido conocer a 10 nuev@s autor@s de los que nunca había tenido la oportunidad de leer nada y ya he tomado nota de algunos nombres para futuras ocasiones.

En general, en este libro podemos encontrarnos un poco de todo, incluso mezcla de géneros, como por ejemplo, “En el hielo” de Maeva Nieto mezcla chamanismo esquimal con leyenda y le da un toque oscuro y siniestro, aunque sin llegar a terror. También en “El espectro” de Victor Dagro podemos ver esa fusión de elementos que pone en el tablero a dioses nórdicos y los traslada incluso a una ambientación futurista. Gracias a los relatos “Se lo debéis” de Aina Ogayar y “El devorador de sueños” de Sara Cruces podemos explorar historias olvidadas de la cultura oriental. También hay cabida para leyendas vascas y mitos como el eguzkilore en “La luz de Amalur” de Erik Reenberg.

Por su parte, el relato que da título a la antología, “Una última luna” de J.D. Martín de una nueva perspectiva del mito del kelpie celta con misterio de por medio mientras que “Bosque y vida” de Isabel Pedrero nos devuelve el cuento de la cultura eslava de la bruja Baba Yagá, rodeado de una ambientación de naturaleza y fauna. Algunos de los relatos son más metafóricos que evidentes, como es el caso de “Catarsis” de Celia Añó, en el que la autora nos hace sentir verdadera angustia con una batalla onírica contra uno de los monstruos mitológicos más famosos y otros son mucho más dinámicos como “Amduat” de Raquel Aysa Martínez que nos lleva de aventura por el Antiguo Egipto con una bonita historia de amor entre sus dos chicas protagonistas.

Sin embargo, mi relato favorito es el que aparece en último lugar en el libro pero que yo leí el primero de todos porque tenía muchas ganas de leer a Mercè Homar Mas, y sin esperármelo, “Dioses Olvidados” me encantó tanto que el resto de historias me pasaron un poco más desapercibidas en comparación. Es un relato escrito con desparpajo y con un humor que reúne en pocas páginas a varios panteones con dioses conocidos  (algunos incluso de fama cinematográfica) y otros que tenemos que buscar su nombre en Google, como indica el título, para saber aunque sea a qué civilización pertenecen, siguiendo una premisa parecida a la de American Gods de Neil Gaiman. Pero evidentemente, cada relato es único en sí mismo y es cuestión de gustos que alguno me haya destacado más que los otros pero en conjunto funcionan a la perfección.

7/10

En otras palabras, se trata un libro estupendo para intercalar con otro tipo de lecturas, para leer de vez en cuando uno de sus relatos en pocos minutos y disfrutar de historias muy variadas entre sí que además pueden mostrarnos que hay más culturas con mitología más allá de la griega y romana. Al ser una recopilación de autor@s, también hay mucha variedad de ritmos, de estilos y de voces narradoras, así que lo bueno es que si uno de los relatos no nos convence demasiado, el siguiente es muy probable que sí, por lo que os animo a probar incluso si lo vuestro no es leer relatos cortos, si os gusta la mitología y conocer leyendas de otras culturas, seguro que os parecerá una lectura muy interesante.

*Por último, muchísimas gracias a Hela Ediciones por haberme cedido un ejemplar de esta antología.





¿Os gusta leer sobre mitología?

¿Habéis leído alguna otra antología de relatos?

martes, 7 de mayo de 2019

RESEÑA Proyecto Bruno



Autora: Ana González Duque
Autopublicado, 2019
Tapa blanda / ebook, 156 págs.
Autoconclusivo
Género: Juvenil, Comedia, Romance
Ed no cree en el instalove, pero cuando ve a Bruno por primera vez la atracción es inmediata. El problema es que no es el único que se ha fijado en lo adorable que es el nuevo. A Elena, su mejor amiga, también le gusta. Donde Ed es impulso y sentimiento, Elena es razón y análisis. Seguramente por eso, decide conquistar a Bruno aplicando el método científico.
Ed no puede decirle que pare de hacer el idiota; entre otras cosas, porque aún no ha salido del armario. No importa lo friki que seas, lo preparado que estés para los parciales del primer trimestre o que tus amigos sean lo más, cuando el amor viene a por ti, puedes darte por perdido.
Hasta este momento solo conocía a Ana González Duque por sus post sobre marketing de escritores y sus consejos para ayudar en la creación literaria emprendedora, y eso a pesar de que tenía varias de sus novelas en lista como posibles lecturas, no había tenido aún la oportunidad de conocerla como autora. Solo puedo decir que mucho he tardado porque ha supuesto un enorme descubrimiento. Supongo que la portada y la contraportada con esas ilustraciones tan monas me transmitieron la falsa sensación de que me encontraría con una historia middle grade pero bastaron una pocas páginas para darme cuenta de que es completamente juvenil.
La trama podría parecer sacada de una comedia romántica simplona para pasar una tarde de sofá: Bruno, quien da nombre a l proyecto del título, es el chico nuevo que llega con el curso ya empezado y trastoca la rutina de dos amigos, Elena y Ed, los narradores en primera persona de los capítulos alternos del libro. Bruno es guapo, popular, interesante y con un irresistible acento canario, así que es casi inevitable que tanto Elena como Ed caigan rendiditos a los encantos del chico nuevo. ¿Problemas? Varios. Para empezar, Elena y Ed son mejores amigos desde que tienen recuerdos y para seguir, Ed sigue fingiendo que es hetero y Elena no sabe cómo tratar con chicos. Pero Elena tiene un plan y para llevarlo a cabo inicia el “Proyecto Bruno”, o en otras palabras, una elaboradísimo estudio del objeto en cuestión, Bruno, para poner en práctica el método científico en el complicado arte del amor. Claro, los amigos de Elena alucinan con la chica, y más aún Ed, que ve cómo empieza a conectar de una forma especial con Bruno mientras intenta averiguar si el nuevo es gay sin desvelar su propia condición.
Los personajes principales y narradores son polos opuestos, algo bastante inusual cuando no se trata de emparejarlos entre ellos. Ed es un chico tranquilo y emocional, que se mueve por sentimientos y que no se atreve a contar a su familia ni a sus amigos que le gustan los chicos. Por el contrario, Elena tiene una mente calculadora, con poco espacio para los sentimientos, muy acorde con su carácter de científica en ciernes. Ambos protagonistas son entrañables, muy fáciles de comprender cuando expresan sus propios pensamientos y sentimientos y que además reflejan muchas de las situaciones en las que se pueden encontrar los jóvenes hoy en día. Las interacciones con los secundarios son fundamentales para todo el desarrollo de la trama y en pocos capítulos ya podemos comprender por dónde van a ir las cosas para terminar de complicarse porque a A le gusta B, pero B no se entera de nada porque está pendiente de C, así que A decide ayudar a B para que consiga que C se fije en B cuando en realidad lo que hará será boicotear el objetivo de B; mientras tanto D piensa que a A le gusta C cuando en realidad le gusta B… Y así sucesivamente con los consecuentes malentendidos y situaciones muy divertidas entre ellos, que pueden recordar a otras novelas de temática similar como Con amor, Simon (y siendo sincera, esto ha hecho que Proyecto Bruno sumara muchos puntos).
En general y como veis, es una comedia juvenil de enredos que se desenredan en apenas 150 páginas, aunque esta novela corta es breve pero intensa. Además creo que esta pequeña novela es enorme por dentro por todo lo que trata de englobar y lo mejor es que Ana González Duque escribe con un estilo como si le restara importancia a lo que se cuenta cuando en realidad está acercando temas relevantes para los jóvenes a un público muy amplio: el divorcio de unos padres, la “temida” salida del armario, la aceptación de uno mismo, el respeto por la diversidad racial… Y para terminar de encantarme, la autora utiliza el humor y la ironía junto a un lenguaje cercano, cotidiano y muy directo, donde lo que importa el mensaje y no tanto las estructuras elaboradas en las frases. Todo fluye a través de diálogos, de pensamientos rápidos de los personajes y la lectura avanza muy ágilmente gracias a los capítulos cortos alternando ambos puntos de vista de los protagonistas.
Por lo tanto, una de las mayores virtudes de esta novela es la diversidad que aporta, el feelgood que se desprende de cada página y el humor tan sano que intenta transmitir. Hay muchísimos momentos graciosos y es una verdadera delicia para los lector@s frikis porque hay multitud de alusiones (tremendo ese momento “duelo de Harry Potter”). Aunque lo verdaderamente admirable es que lo hace de forma escueta en cuanto a la forma (porque es súper cortita) pero a la vez con una gran profundidad, ya que llegamos a conocer a los personajes con su historia pasada, su entorno familiar, sus dinámica de grupo, sus interacciones personales… En otras palabras, la brevedad se ve solo en el número de páginas porque en todo lo demás, es una historia bastante tridimensional y perfectamente desarrollada, en trama y en personajes.
9/10
En definitiva, una lectura rápida, entretenida, muy juvenil y con muchas ganas de entretener a cualquier edad. Siempre digo que son necesarios muchísimos más libros de este estilo cuando creo que lo que en realidad necesitamos es destacar aquellos que ya existen pero que pueden pasar desapercibidos entre el inmenso océano de novedades, así que desde aquí os animo a que comprobéis que las historias cortas también pueden quedarse mucho tiempo en nuestro corazoncito porque quizás no se convierta en el mejor libro que tenga en mis estanterías pero desde luego va a ser uno de los inolvidables.
*Muchísimas gracias a Nana Literaria por haber organizado el sorteo gracias al cual he podido disfrutar de este libro y a Ana González Duque por la amabilidad enviándome un ejemplar.



¿Conocíais a esta autora o sus novelas?
¿Os llaman la atención las historias de este tipo?